
Costa Rica apuesta por el modelo penitenciario de Nayib Bukele para hacer frente al avance del crimen organizado. La presidenta Laura Fernández inauguró el Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), una megacárcel con capacidad para 5.100 reclusos que busca aislar a los delincuentes más peligrosos. El país registró 873 homicidios en 2025, una cifra que sigue reflejando la presión de la violencia vinculada al narcotráfico. ¿Puede esta estrategia reducir los asesinatos o hacen falta medidas que vayan más allá del encarcelamiento?
La inauguración del CACCO se produce en un escenario de creciente presión sobre la seguridad pública costarricense, marcado por la expansión de las rutas del narcotráfico y el aumento de los homicidios.
En 2023, el país registró más de 900 asesinatos, su máximo histórico hasta entonces, con una tasa de 17,2 homicidios por cada 100.000 habitantes. Las cifras se mantuvieron en niveles similares durante 2024 y 2025.
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Con esta nueva prisión, el Gobierno apuesta por reforzar el control sobre los criminales considerados de mayor peligrosidad. Pero la experiencia de El Salvador también abre el debate sobre los alcances y los límites de una estrategia centrada en el encarcelamiento masivo. ¿Podrá la política de seguridad de Fernández reducir los homicidios y debilitar las redes del crimen organizado? ¿O la megacárcel será apenas una pieza de una respuesta que requiere medidas más amplias? Lo analizamos en esta emisión.
Nos acompañan en El Debate de France 24 desde Costa Rica:
- Karen Jiménez Morales, presidenta del Colegio de Profesionales en Criminología de Costa Rica y directora del programa en Ciencias Policiales de la Universidad Estatal a Distancia.
- Robert Bacon, analista de inteligencia criminal y de financiamiento ilícito. Exmilitar con experiencia en la DEA.












