
Alberta se queda en Canadá. La provincia rechazó este lunes 19 de octubre la propuesta de iniciar el proceso legal que habría llevado a un referendo vinculante sobre su independencia, y lo hizo con una ventaja aplastante: el 76,3% de los votos respaldó la permanencia frente al 23,7% que apoyó abrir la ruta separatista, según el conteo no oficial de Elections Alberta. La opción de quedarse sumó 1.079.074 votos contra 334.796 de la alternativa, una diferencia de más de 52 puntos que la cadena pública CBC proyectó como victoria de la unidad en la madrugada del martes.
La jornada tuvo un cierre atípico. Más de 100 centros de votación abrieron tarde en distintos puntos de la provincia y la autoridad electoral retrasó la difusión de los primeros resultados hasta que cerró la última mesa, pasadas las 10 de la noche, hora de la montaña. La pregunta sobre la separación, la décima del referendo, se contó primero en cada mesa, y el escrutinio se hace a mano, como ordena la ley provincial. Elections Alberta anunciará los resultados oficiales el 29 de octubre.
La participación anticipada ya anticipaba la magnitud de la cita: más de 1,35 millones de personas, el 43% de los electores habilitados, votaron por adelantado o con boleta especial antes del lunes. La afluencia desbordó algunas mesas, que se quedaron sin boletas y recibieron material adicional enviado por la autoridad electoral.
Un referendo sobre la posibilidad de otro referendo
La pregunta 10 no planteaba la independencia de Alberta de forma directa. Los electores elegían entre dos caminos: declarar que Alberta debería seguir siendo una provincia de Canadá o pedirle al gobierno provincial que iniciara el proceso legal requerido por la Constitución canadiense para celebrar un referendo provincial vinculante sobre si Alberta debería separarse de Canadá. La consulta, además, no era vinculante.
El camino hasta la boleta tomó años. Organizaciones separatistas reunieron unas 223.000 firmas verificadas para forzar una votación, pero un tribunal anuló esa petición en mayo de 2026 porque el gobierno provincial no consultó a las Primeras Naciones, cuyos tratados con la Corona son anteriores a la creación de la provincia, en 1905. La primera ministra Danielle Smith respondió con una vía propia: anunció el referendo en Alberta el 19 de febrero con nueve preguntas sobre inmigración y la Constitución, y el 21 de mayo añadió la décima, la de la permanencia en Canadá.
La Corte Suprema canadiense ya fijó las reglas del juego en 1998: ninguna provincia puede separarse de forma unilateral y solo una mayoría clara ante una pregunta clara crea la obligación de negociar. La Ley de Claridad, aprobada en el año 2000, deja en manos del Parlamento federal la decisión de si una consulta cumple esos estándares.
Las otras nueve preguntas del referendo en Alberta tocaron la relación de la provincia con Ottawa. Cuatro planteaban reformas constitucionales, entre ellas abolir el Senado y cambiar la forma de elegir a los jueces, y cinco abordaban la inmigración, el acceso a programas provinciales y la exigencia de probar la ciudadanía para votar en elecciones provinciales. Esos resultados se conocerán en los próximos días.
Carney celebró la unidad y Smith habló de una Alberta más fuerte
El primer ministro Mark Carney reaccionó en la madrugada del martes. “Los habitantes de Alberta tomaron una decisión clara. Eligieron la unidad, construir juntos y cuidarse unos a otros”, afirmó. “Por encima de todo, eligieron Canadá”. Mark Carney, que creció en Edmonton, había cerrado la campaña el viernes con un llamado directo en la capital provincial: “Voten como si el futuro de Canadá dependiera de ello, porque así es”.
Mark Carney también había advertido que la consulta llegaba “en el peor momento posible”, en medio de la guerra comercial abierta por Donald Trump contra Canadá y de sus repetidas amenazas de anexión. Desde que asumió el cargo el año pasado, el primer ministro buscó recomponer la relación con Alberta: eliminó el impuesto al carbono al consumidor, flexibilizó las reglas de emisiones y se asoció con Danielle Smith para impulsar un nuevo oleoducto que exporte más crudo provincial a mercados extranjeros, un proyecto que se consideraba inviable durante el gobierno de Justin Trudeau.
Danielle Smith, que votó por la permanencia, celebró el desenlace. “Me complace mucho ver que los resultados iniciales de Elections Alberta muestran un amplio apoyo a permanecer en Canadá. Los habitantes de Alberta votaron por una Alberta más fuerte en un Canadá unido”, escribió la primera ministra. Danielle Smith anunció que se dirigirá a la provincia la noche de este martes para comentar los resultados de todas las preguntas. La líder conservadora también culpó a Justin Trudeau de alimentar el movimiento por la independencia de Alberta con políticas climáticas que, según ella, intentaban frenar la producción petrolera.
– Patrocinado –
Alberta se queda en Canadá: el petróleo detrás del descontento
Alberta concentra las cuartas mayores reservas probadas de petróleo del mundo y produce más de 4 millones de barriles diarios. La provincia, de unos 5 millones de habitantes, envía la mayor parte de ese crudo a refinerías de Estados Unidos, y la energía es la categoría de exportación más grande de Canadá. Buena parte del malestar separatista nació de la sensación de que Ottawa limita la industria que sostiene la economía provincial mientras retiene una porción creciente de sus ingresos.
“A Alberta la han tratado esencialmente como una colonia”, dijo Dustin Degenhardt, un votante de Wainwright citado por la agencia AP. “Quieren tomar y tomar de nosotros y no devolver nada”.
El movimiento recibió oxígeno desde el sur de la frontera. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, describió a Alberta como un “socio natural” de su país, y Elon Musk publicó este mes en la red social X que la provincia “debería separarse”. Dirigentes separatistas se reunieron además en el Departamento de Estado estadounidense y recibieron asesoría de operadores políticos republicanos durante la campaña.
Los separatistas advierten que la campaña sigue
En Edmonton, los partidarios de la independencia de Alberta siguieron el conteo en un restaurante y el ambiente se volvió sombrío a medida que avanzaban las proyecciones. Jeffrey Rath, uno de los principales dirigentes del Alberta Prosperity Project, aseguró que la campaña continuará “sin ninguna duda”. “Hemos aprendido muchas lecciones de esta lucha”, declaró ante los periodistas. Su compañero Mitch Sylvestre fue más allá: “Esta noche no es la línea de meta. Despertamos algo en esta provincia y ese espíritu no va a desaparecer”.
Al otro lado de la ciudad, el ambiente era de fiesta. El grupo Forever Canadian, que recorrió la provincia en defensa de la unidad y reunió unas 400.000 firmas en una petición rival, preparó una banda musical para celebrar antes incluso de que se conocieran las proyecciones. “Fue extraordinario ver el entusiasmo y la determinación entre los canadienses”, dijo su responsable, Thomas Lukaszuk.
La derrota no elimina las tensiones dentro del gobernante Partido Conservador Unido de Danielle Smith, donde el ala separatista mantiene peso y analistas anticipan fricciones en los próximos meses. El gobierno provincial deberá ahora procesar los resultados de las otras nueve preguntas mientras Elections Alberta completa el conteo manual y prepara el anuncio oficial del 29 de octubre, con el que la provincia petrolera cerrará el capítulo más tenso de su relación con Ottawa en décadas.











