
Un día antes de nuevas movilizaciones en Francia y a una semana de las protestas y disturbios más violentos en años, el Gobierno prohibió las manifestaciones “sin legitimidad” o sin permiso en varias ciudades y blindó el país con 70.000 efectivos de las fuerzas de seguridad. Al menos 2.400 personas fueron detenidas tras las masivas protestas del 17 de octubre, que dejaron unas 3.000 tiendas y comercios saqueados. Los comerciantes también se preparan para posibles disturbios.











