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Números de licenciados (OPINION)

Números de licenciados (OPINION)
  • Publishedenero 24, 2026

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EL AUTOR es un exadministrador del Banco de Reservas. exministro de Hacienda de la República Dominicana y actual miembro de la dirección política del partido Fuerza del Pueblo. Reside en Santo Domingo

Por Daniel Toribio

En la década de los ochenta nos tocó trabajar en la Secretaría de Estado de Finanzas. Era una época en que se estaba fortaleciendo esa institución. A nosotros nos tocaba, al igual que a los economistas del Banco Central, hacer una evaluación del presupuesto de la Corporación Dominicana de Electricidad. Para ese momento, la Corporación estaba dirigida por un ingeniero prestigioso.

Cuando le llevaron los números y estimaciones, sobre todo del Banco Central, dijo una frase que repetíamos y se nos quedó grabada: “Esos son números de licenciados”.

Lo que él quería decir con eso era que esa información podía venir de especulaciones numéricas, como resultado de análisis de escritorio. Pero los que estaban en el día a día, los que veían los números reales, los que sabían lo que había que cobrar y lo que se podía cobrar, no eran los licenciados de Finanzas o del Banco Central. Eran los ingenieros y los trabajadores de la Corporación.

Eso fue lo que pensé cuando vi las estimaciones publicadas en los periódicos del Banco Mundial para 2026. No es mi propósito criticar por criticar, sino recordar que el Banco Mundial cambió su historia tres veces. En enero de 2025 la colocó en 4.7%. En junio la bajó a 4.0%. Y en octubre la redujo a 3.0%. En diez meses, la proyección se movió 1.7 puntos porcentuales. Eso no es un “ajuste menor”. Es un cambio de historia.

En el cuadro de América Latina y el Caribe, República Dominicana aparece con 4.0% para 2025 y, además, se reporta que esa cifra es 0.7 puntos menor que la proyección de enero. Ahí está el 4.7% inicial, sin necesidad de conjeturas.

La revisión de octubre, en el Macro Poverty Outlook, baja a 3.0% y asocia la moderación a un contexto de menor impulso fiscal y demanda externa más débil, aunque reconoce apoyo de condiciones monetarias más flexibles. Ese documento, además, exhibe algo que aquí se omite: el crecimiento no depende de un “turismo fuerte” en abstracto, sino de demanda, inversión, energía, productividad y capacidad del Estado para sostener políticas.

Ahora miremos el terreno. Al 30 de diciembre de 2025, el Banco Central informó que el crecimiento acumulado enero-noviembre fue 2.1%. Con esa trayectoria, luce difícil que el año cierre siquiera en 2.5%. Ese dato deja una pregunta incómoda: ¿cuánto valor tiene una proyección internacional cuando el propio país ya está mostrando una trayectoria distinta en tiempo real?

La lección no es “no crean en el Banco Mundial”. La lección es más simple: dejemos de utilizar proyecciones como resultados. Una proyección es un escenario condicionado. Sirve para comparar riesgos, no para adjudicar éxitos. Si se va a citar al Banco Mundial, no se use como autoridad: también se equivoca.

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