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Aire y aguas contaminadas: el precio ambiental de la guerra en Medio Oriente

Aire y aguas contaminadas: el precio ambiental de la guerra en Medio Oriente
  • Publishedmarzo 13, 2026

Los bombardeos en Irán y en países de la región se han concentrado contra bases militares donde guardan misiles y contra industrias productoras de petróleo y gas. Al haber explosiones allí, se liberan componentes tóxicos perjudiciales para el ambiente.

Nubes de humo negro tóxico cubrieron a Teherán el domingo 8 de marzo. Israel bombardeó cuatro instalaciones petroleras en la capital iraní Aqdasieh, Shahran, Karaj y la Refinería de Petróleo de Teherán. Los ataques también fueron contra más de 20 infraestructuras petroleras en el resto del país.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, asegura que esos sitios proveían crudo petróleo “para operar infraestructura militar”. Aunque en las guerras, la producción energética suele ser un objetivo de ataque, lo inusual esta vez es que haya habido tantas petroleras bombardeadas en una ciudad tan densamente poblada, como Teherán, con más de nueve millones de habitantes, como lo explica The Conflict and Environment Observatory (Ceobs).

“Tuvimos una ciudad de nueve millones de personas potencialmente expuesta al humo de los incendios; a una mezcla de carbono negro, productos de hidrocarburos, hidrocarburos aromáticos policíclicos, furanos, dioxinas y algunos metales. Las personas inhalaron una mezcla de los productos de combustión de estos incendios, además de materiales de construcción pulverizados, residuos de municiones y material que ha sido arrastrado a la atmósfera”,  explicó a France 24 Doug Weir, director de Ceobs, una organización británica dedicada a investigar los impactos ambientales de las guerras.

Además, la geografía de Teherán hace más complejo que esa contaminación pueda desaparecer rápidamente incluso cuando se apagan los incendios. En su más reciente investigación, Ceobs explica que la capital iraní está rodeada en gran parte por los montes Elburz, que tienen entre dos y cuatro kilómetros de altura. Esto contribuye a que el aire no circule fácilmente e incluso a que se necesiten “lluvias abundantes para purificar el aire”, según el observatorio. Hasta entonces, ese humo tóxico se concentra en una capa que respiran los ciudadanos. 

Miembros de la Media Luna Roja conversan entre sí mientras se eleva el humo tras un supuesto ataque a los tanques de combustible de Shahran, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, en Teherán, Irán, el 8 de marzo de 2026.
Miembros de la Media Luna Roja conversan entre sí mientras se eleva el humo tras un supuesto ataque a los tanques de combustible de Shahran, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, en Teherán, Irán, el 8 de marzo de 2026. © Majid Asgaripour/WANA vía Reuters

Otro de los impactos a largo plazo puede ser que esa contaminación se disperse en forma de polvo. “Algunos de esos contaminantes podrían penetrar en el suelo y luego en el acuífero que se encuentra debajo de Teherán. Y Teherán ya sufre escasez de agua, por lo que es necesario proteger los acuíferos”, indicó Weir. 

De hecho, existen reportes de que la explosión de la refinería de Shahran provocó derrames de petróleo que contaminaron desagües pluviales, un agua contaminada que luego podría alcanzar fuentes hídricas potables y sembrados agrícolas. 

Según modelos atmosféricos de la organización, el hollín podría viajar hasta el noreste del país hasta las Montañas Doradas de Altái en Siberia y sus glaciares. Una vez allí, uno de sus componentes, el carbono negro, podría caer sobre la nieve y aumentar la probabilidad de que esta se derrita con la luz solar y de esa manera acelerar el calentamiento. Ceobs explica que esto ya sucedió con los incendios de petróleo de Kuwait de 1991. 

¿Cuánto contamina destruir una base militar?

Los principales objetivos de la Operación Furia Épica que lanzaron Estados Unidos e Israel en contra de Irán fueron bases aéreas y centros donde guardan misiles y armas, como ambos gobiernos lo han reconocido. Aunque el observatorio explica que rara vez esos bombardeos destruyen los materiales más peligrosos, sí suelen expulsar contaminantes. 

Weir explicó que la contaminación varía si las exposiciones fueron en depósitos de municiones o en lugares donde se guardaban misiles. En el primer caso, se ven altos niveles de metales pesados, aceites y otros productos de combustión que representar un riesgo para la salud. Y en el segundo caso, aumenta el riesgo de altos niveles de toxicidad, pues los misiles suelen usar combustible sólido y líquido que son más contaminantes. 

La otra cara de la contaminación ocurre en los océanos. Hasta el 11 de marzo, Estados Unidos había bombardeado 60 navíos iraníes, según el Comando Central (Centcom). 

“Un derrame de combustible llegó a la costa de Sri Lanka proveniente de la fragata IRIS Dena, un navío iraní torpedeado por Estados Unidos. Con frecuencia, cuando vemos buques hundidos, pueden derramar petróleo y otros materiales durante mucho tiempo. Por ejemplo, hay muchas zonas en el Pacífico donde se hundieron acorazados de la Segunda Guerra Mundial y que aún emiten petróleo y contaminantes a los ecosistemas marinos. La situación varía según la temperatura del agua y la cantidad de combustible que contenía el buque al hundirse”, afirmó Weir. 

Así, las repercusiones ambientales no solo las padece Irán. Además, el gobierno persa, a su vez, ha provocado liberación de contaminantes con sus bombardeos en la región. El 9 de marzo, el ataque fue contra una refinería en Bahrein. Drones golpearon a la refinería de petróleo de Saudi Aramco en Arabia Saudita, la mayor productora de petróleo; y también en QatarEnergy, uno de los principales exportadores de gas natural líquido del planeta. 

Aún así, Doug Weir estima que los daños no son comparables a lo que producen Estados Unidos e Israel en territorio iraní porque el arsenal de estos es mucho mayor a la capacidad militar persa y han bombardeado muchos más lugares. 

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