Andrew, de príncipe a centro de la polémica en Reino Unido por la trama Epstein
En el día de su cumpleaños número 66, este jueves 19 de febrero, Andrew Mountbatten-Windsor, conocido como el expríncipe Andrew tras perder sus títulos nobiliarios por los vínculos con el pederasta Jeffrey Epstein, fue detenido por la Policía británica en su residencia en Norfolk, al este de Inglaterra.
Aunque horas después, este mismo jueves, el expríncipe británico abandonó la comisaría de Policía donde fue arrestado, según evidenciaron testigos y medios, este caso asesta un golpe a la monarquía.
Las acusaciones que pesan sobre el primer exmonarca británico detenido
Si bien su detención no está directamente relacionada con presuntos delitos sexuales, que él siempre ha negado, sí se desprende de información contenida en los archivos del caso de la trama sexual desclasificados por el Departamento de Estado de EE. UU.
Bajo sospecha de «mala conducta en un cargo público», tras ser acusado de haber enviado documentos confidenciales del Gobierno británico a Epstein–durante su etapa como emisario del Reino Unido para el comercio internacional, entre 2001 y 2011– la detención de Andrew marca un hito. Es el primer exmonarca británico arrestado en la era constitucional (después de 1688).
La Policía de Thames Valley ejecutó la detención de Andrew, días después de afirmar que estaba «analizando» una acusación contra el expríncipe.
El origen de esas pesquisas radica en un correo electrónico hallado en los archivos de Epstein. En 2010, Andrew viajó a Singapur, Hong Kong y Vietnam, en calidad de enviado especial británico para el comercio internacional. Los informes de esas visitas, protegidos por la obligación de confidencialidad del cargo, fueron enviados a Epstein, según un correo compartido por las autoridades estadounidenses.
«Tras una evaluación exhaustiva, hemos abierto una investigación sobre esta denuncia de mala conducta en un cargo público», expresó este jueves el subdirector de policía de Thames Valley, Oliver Wright, en un comunicado.
El comportamiento de Andrew ya había estado bajo la lupa de la sociedad durante años después de que Virginia Giufrre, una de las denunciantes más destacadas del caso de tráfico sexual y quien murió en 2025, lo acusó directamente de haber abusado de ella en tres ocasiones, cuando era menor de edad, tras ser reclutada y forzada por Epstein y Ghislaine Maxwell.
Entre un abanico de personalidades mundiales salpicadas por la trama sexual, que abarca desde la monarquía sueca hasta la Casa Blanca, Andrew es uno de los pocos encausados judicialmente y, sin duda, el de mayor rango.
La causa judicial contra Andrew prueba que los archivos de Epstein han sembrado dudas legales más allá de los delitos sexuales cometidos por el financiero y sus amigos, sino también sobre el uso de información confidencial y relaciones de influencia dentro de una red que implica a las élites políticas y económicas.
«Nadie está por encima de la ley», recordó el primer ministro británico, Keir Starmer, horas antes de la detención de Andrew.
Leer también¿Hasta dónde puede avanzar el proceso judicial contra el expríncipe Andrew por el caso Epstein?
De príncipe a investigado por los archivos de Epstein
Andrew formó parte del círculo social de Epstein desde 1999, según explicó él mismo públicamente. A partir de ahí, su nombre aparece en correos y agendas del delincuente sexual como participante en cenas y viajes, incluso asociados a figuras como el expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton.
La relación entre Andrew y Epstein continuó después de que el segundo fuera condenado en 2008 por solicitar prostitución a una menor de edad.
Andrew afirmó que la última vez que se vio con Epstein fue en diciembre de 2010 para disolver la amistad, momento en el que fueron retratados, según se explicó en una entrevista con ‘BBC’ en 2019. No obstante, la posterior revelación de correos electrónicos evidencia que las comunicaciones entre ambos continuaron al menos hasta 2011.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
La última detención de Epstein, en 2019, acusado de tráfico sexual de menores —seguida de su muerte en prisión ese mismo año— reavivó el escrutinio sobre todos sus vínculos, incluida la amistad con Andrew. La publicación de fotografías y testimonios, entre ellos los de Virginia Giuffre, llevó a una presión pública creciente contra la monarquía, que culminó con la retirada del príncipe de la vida institucional en 2019.
Dos años más tarde, Giuffre presentó una demanda civil en Estados Unidos contra Andrew por haberla agredido sexualmente cuando tenía 17 años, lo que desembocó en que Isabel II le retirara sus títulos militares honorarios y el título de alteza real, aunque siguió apareciendo públicamente a su lado, lo que fue considerado una clara señal de respaldo a su hijo menor.
En un acto inédito, a finales de 2025, la monarquía británica, ya liderada por Carlos III, despojó a Andrew de los títulos reales que aún tenía y lo obligó a abandonar Royal Lodge, la residencia que ocupaba en Windsor, tras la publicación de las memorias póstumas de Giuffre.
El nombre de Andrew se repite más de 1.800 veces en los archivos desclasificados de Jeffrey Epstein.
Una de las fotografías incluidas en el lote completo de documentos revelados el pasado enero por el Departamento de Justicia de EE. UU., muestra a Andrew apoyado en sus rodillas y manos sobre una joven tendida en el piso, que podría haber sido menor de edad en el momento en que fue captada la imagen, a la que incluso le toca el vientre. El sugestivo retrato fue una de las imágenes de mayor repercusión mundial del caso.
La controversia se agravó aún más cuando un abogado estadounidense se presentó a inicios de febrero como el defensor de una mujer que sostiene haber sido llevada por Epstein a Reino Unido con el fin de tener relaciones sexuales con Andrew.
El encuentro habría tenido lugar en la residencia del expríncipe en Windsor, según declaró el abogado en una entrevista con la ‘BBC’.
Muchas menciones, pocas detenciones
El Congreso de Estados Unidos ordenó al Departamento de Justicia desclasificar casi la totalidad de los archivos del caso Epstein tras una intensa presión bipartidista contra la oposición inicial de la Administración de Donald Trump, quien también aparece en múltiples registros de los archivos del pederasta confeso.
A finales de enero de 2026, fueron desclasificados para consulta más de 3 millones de páginas de documentos, más de 2.000 vídeos y unas 180.000 imágenes vinculadas a las investigaciones sobre Jeffrey Epstein y su entorno.
El material prueba los lazos de Epstein–fallecido hace casi siete años por suicidio, según las autoridades–con dirigentes políticos, magnates empresariales, altos funcionarios y figuras culturales, sin que la mención en esos documentos implique automáticamente alguna conducta delictiva.
Antes de Andrew, la única persona investigadas después de la desclasificación de los archivos había sido el exministro noruego, Thørbjorn Jagland, procesado por corrupción grave por presuntamente haber recibido regalos, viajes y préstamos de Jeffrey Epstein a modo de sobornos. No obstante, el noruego no fue detenido, aunque sí se registraron sus propiedades.
La socialité británica, Ghislane Maxwell, expareja de Epstein y acusada de reclutar a menores de edad y jóvenes mujeres para la trama de tráfico sexual, fue detenida en 2020 y en 2024 fue condenada a 20 años de prisión. Es hasta ahora la única persona tras las rejas por el caso, entre los múltiples hombres salpicados, pertenecientes a las élites de la política, la tecnología, el deporte, las finanzas y hasta la monarquía.
En París, la Fiscalía abrió dos investigaciones por trata de personas y delitos financieros, pero sin detenciones anunciadas por el momento, por lo que el expríncipe británico, ya despojado de todos sus títulos reales, pasará a la historia como el primer exmonarca detenido a consecuencia de la explosiva desclasificación del Departamento de Estado.
Con Reuters, AP y medios locales


