Apagón deja a seis millones de cubanos sin electricidad, incluida la población de La Habana
Unos seis millones de cubanos se quedaron este miércoles 4 de marzo sin electricidad después de que un fallo en una central clave provocara la caída del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en dos tercios del país, incluida La Habana, informó la estatal Unión Eléctrica (UNE).
UNE informó que la «desconexión del Sistema Electroenergético Nacional (SEN)» se produjo a las 12.41 hora local (17.41 GMT) en el oeste y centro del país por una avería en la caldera de la central Antonio Guiteras, a unos 100 km de la capital. Diez de las 15 provincias del país resultaron afectadas
«Se produjo una desconexión del Sistema Electroenergético Nacional desde Camagüey (este) hasta Pinar del Río (oeste). Ya se encuentran activados todos los protocolos para el restablecimiento del SEN», escribió en redes sociales la UNE.
La red eléctrica de Cuba sufre regularmente cortes de suministro debido al envejecimiento de la infraestructura y la escasez de combustible. La isla de 9,6 millones de habitantes ha experimentado cinco apagones generalizados desde finales de 2024.
«Ya es encuentran activados todos los protocolos para el restablecimiento del SEN», aseguró en X el Ministerio de Energía y Minas.
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El apagón tumbó también completamente los sistemas de comunicaciones, tanto la telefonía móvil como la fija, e incluso -de forma temporal- la señal de radio y televisión nacional.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, escribió por su parte en redes: «Trabajamos en el restablecimiento del SEN en medio de una compleja situación energética» y apuntó los primeros pasos de ese complejo proceso.
Además de los recurrentes apagones generalizados, los cubanos soportan larguísimos cortes programados diarios. La capital cubana ha tenido en los últimos días cortes de más de 10 horas, que en las provincias pueden prolongarse por más de un día.
Los apagones se agravaron luego de que el Gobierno de Donald Trump impusiera un bloqueo energético de facto tras la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro, aliado de La Habana, y el cese, bajo presión de Washington, de los envíos de petróleo desde Caracas a la isla de gobierno comunista.
Desde el 9 de enero no ha llegado a Cuba ningún tanquero, lo que obligó al Gobierno de Miguel Díaz-Canel a adoptar medidas drásticas de ahorro, incluidas la suspensión de la venta de diésel y el racionamiento de la gasolina, así como la reducción de algunos servicios de atención hospitalaria.
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«Esto ya no es vida»
El apagón del miércoles cayó como un balde de agua fría sobre los cubanos, que a diario lidian con limitaciones de transporte y una inflación galopante.
«Es impredecible cuándo se restablecerá (la electricidad) y es bien engorroso solamente pensar en esta situación», dijo a la AFP Beatriz Barrios, de 47 años y trabajadora del sector turismo.
Alfredo Menéndez ya no sabe cómo rogarle a Dios «que suceda algo que (…) mejore la vida» de los cubanos, porque «esto ya no es vida».
«Así estamos viviendo, con incertidumbre», señaló este jubilado de 67 años.
Como consecuencia de la crisis energética, en la isla el transporte público se ha reducido sustancialmente, se ha duplicado el precio del pasaje de los pocos taxis privados que aún circulan en La Habana y el de los triciclos eléctricos que sirven de transporte colectivo, así como el de algunos alimentos.
Para justificar esta política, Washington cita una supuesta «amenaza excepcional» que representa Cuba, una isla caribeña situada a tan solo 150 km de la costa de Florida, para la seguridad nacional estadounidense.
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Con AFP y EFE


