¿Beneficios por tener hijos? Francia y su combate a la baja natalidad
En este episodio de Ellas Hoy hablaremos del informe parlamentario en Francia que recomienda aumentar los beneficios a familias para que se decidan a tener hijas e hijos, estrategia que no ha funcionado en otras latitudes. También, una experta en pediatría y endocrinología nos explica algunas de las causas de la pubertad cada vez más precoz en las niñas. Y veremos cómo en Uganda las embarazadas vulnerables prefieren a las comadronas frente a un sistema de salud insuficiente.
Un informe parlamentario en Francia propone una reforma integral de la política familiar para ayudar a las y los ciudadanos a cumplir su deseo de tener hijos o, en su defecto, para animarles a ello en un momento en que la tasa de natalidad se mantiene baja en el país, con un descenso sostenido durante los últimos 15 años.
El autor del informe, Jérémie Patrier-Leitus, diputado de Horizons llamó a «una revolución en la política familiar», resaltando que la misión de investigación que dio origen al documento, mostró que el deseo de tener hijos sigue siendo alto en Francia, pero que su realización se ve cada vez más obstaculizada por desafíos económicos, profesionales y simbólicos.
Dos años después del llamamiento de Emmanuel Macron al «rearme demográfico», las cifras de 2025 no mejoraron.
El año pasado nacieron 644.000 bebés, un 2,3 % menos que en 2024 y, lo que es más significativo, un 24 % menos que en 2010, según el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos de Francia. Además este es el reporte más bajo desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Por eso, los diputados plantearon la creación de una «asignación familiar única» de 250 euros al mes por hijo y hasta que este cumpla 20 años, independientemente de los ingresos de los padres. Esta prestación fusionaría unos diez programas de ayuda existentes, con un coste adicional de entre 5.000 y 10.000 millones de euros, según Patrier-Leitus.
Otras propuestas buscan brindar apoyo financiero a las familias mediante una prima de nacimiento exenta de impuestos o beneficios para comprar vivienda sin intereses tras el primer nacimiento en el hogar.
Las medidas también buscan un «permiso parental unificado» remunerado durante doce meses, proporcional al salario; extender el permiso por cuidado a los abuelos para que puedan cuidar ocasionalmente a sus nietos; y conceder a padres y abuelos tiempo libre para participar en la escolarización de su descendencia.
La pubertad de las niñas se adelanta cada vez más
Con el paso de las décadas, la pubertad les llega a las niñas cada vez de forma más anticipada. Un estudio reciente de la revista científica ‘Nature’ mostró que comparado con el siglo XIX, cuando la primera menstruación aparecía después de los 16 años, o incluso los 17 años de edad, hoy en día es cada vez común ver niñas de ocho o nueve años atravesando estos cambios físicos y fisiológicos ordenados por el hipotálamo.
La liberación de manera anticipada de la hormona liberadora de gonadotropina, la cual regula el funcionamiento del sistema reproductivo, estimula la producción de estrógeno y este es el desencadenante de los cambios característicos de las mujeres en su etapa de pubertad, empezando por el crecimiento mamario y la ovulación.
Aunque por décadas se ha hablado de este fenómeno que en principio fue atribuido a los avances en medicina que protegen la salud y los avances en la nutrición que acelerarían procesos fisiológicos, actualmente la comunidad científica sostiene que el entorno es parte fundamental.
En Uganda, las embarazadas se ponen en manos de las comadronas ante un sistema de salud deficiente
En Uganda las autoridades apuntan a un aumento de la inversión en el sector sanitario a poco más de un mes de la victoria de Yoweri Museveni, quien obtuvo un séptimo mandato de la nación africana. Sin embargo, sobre el terreno, los retos siguen siendo la diferencia entre la vida y la muerte y esto es especialmente cierto para las mujeres embarazadas.
Las gestantes con recursos limitados pronto descubren que dar a luz es una aventura de alto riesgo en el país, dadas las elevadas tarifas que cobran las clínicas privadas y las disfunciones de los hospitales públicos, donde su vida y la de sus bebés podría peligrar.
Por eso, en los barrios periféricos de la capital, Kampala, las embarazadas a menudo no tienen más remedio que recurrir a centros alternativos, donde las comadronas prestan atención gratuita y digna.
Rebbecca, una paciente en el Centro Familiar Amani, contó que en otros centros locales la juzgaron por su forma de vestir. «Decían que olía mal y no me hacían caso. Pero en Amani nadie me juzgaba. Me cuidaban. Aunque no estés embarazada, te cuidan».
Sin embargo, el panorama es de mejora. En los últimos cinco años, la mortalidad materna ha disminuido un 44 % a nivel nacional en Uganda. Lo que sigue en la lista es combatir la desigualdad para que las mujeres más vulnerables entren en los datos de aquellas que son protegidas durante la gestación.


