Chile traslada el costo del petróleo a los ciudadanos y desata el enojo social
El Gobierno de José Antonio Kast elevó hasta 60% el diésel y 30% la gasolina al trasladar el costo internacional del petróleo. La medida desató protestas, filas en estaciones y una caída en su aprobación, mientras crecen los temores por un repunte inflacionario.
Chile atraviesa una creciente crisis energética marcada por el fuerte aumento en los precios del combustible, una situación que se ha convertido en la primera gran prueba política y económica para el presidente José Antonio Kast, quien asumió el poder el pasado 11 de marzo.
La Administración decidió activar una cláusula del mecanismo de estabilización de combustibles con el objetivo de alinear los precios internos con el alza internacional del crudo, impulsada por tensiones en Medio Oriente.
La medida responde, según el Ejecutivo, a la imposibilidad de seguir absorbiendo los costos debido a la presión sobre las finanzas públicas.
El ajuste ha sido inmediato y contundente: la gasolina registró un incremento cercano al 30%, mientras que el diésel se disparó alrededor de un 60%, generando un impacto directo en el bolsillo de los ciudadanos y en los costos de transporte y producción.
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Filas, escasez y malestar social
El anuncio provocó reacciones inmediatas. Desde la noche previa a la entrada en vigor del ajuste, largas filas comenzaron a formarse en estaciones de servicio en distintas ciudades del país.
En algunos puntos, la demanda superó la capacidad de suministro, dejando gasolineras sin combustible.
Analistas advierten que el Gobierno trasladó directamente el costo del petróleo a la economía interna, una decisión que, aunque fiscalmente necesaria, tiene un alto costo político y social, y que cae como el primer gran golpe de la administración derechista de Kast, quien recién llegó al poder.
El impacto no tardó en reflejarse en la percepción ciudadana. Una encuesta de la firma Cadem mostró una caída de cuatro puntos en la aprobación de Kast, que se ubicó en 47%. Por primera vez, la desaprobación superó el respaldo, alcanzando el 54%.
El sondeo también reveló que un 59% de los encuestados considera que el alza en los combustibles pudo haberse evitado, mientras que una mayoría anticipa nuevos incrementos en el corto plazo.
El Gobierno, por su parte, ha defendido la decisión como parte de un “ajuste necesario” en medio de restricciones fiscales. Kast ha responsabilizado a la administración anterior por la situación financiera del Estado, enmarcando su gestión como un “gobierno de emergencia” enfocado en la recuperación económica.
Medidas de contención y riesgos inflacionarios
Para mitigar el impacto social y como medida de contrapeso, el Ejecutivo anunció la congelación de las tarifas del transporte público hasta diciembre, una decisión que busca amortiguar parcialmente el golpe en el costo de vida.
El ministro de Finanzas, Jorge Quiroz, aseguró que los futuros ajustes en los precios serán graduales y que cualquier eventual caída en los precios internacionales del crudo se trasladará rápidamente al mercado interno.
Sin embargo, el panorama inflacionario genera preocupación. Un análisis de JP Morgan advierte que el aumento en los combustibles podría desencadenar presiones inflacionarias “no lineales”, amplificando el efecto en otros sectores de la economía.
En paralelo, el banco central chileno revisó al alza su previsión de inflación, anticipando un incremento significativo durante el segundo trimestre, con niveles cercanos al 4% anual.
Con información de Reuters y EFE


