Cómo proteger el país ante la tormenta de precios
POR RAFAEL RAMIREZ MEDINA
El reciente discurso del presidente Luis Abinader, en el que advierte sobre el impacto del conflicto con Irán en los precios del petróleo y sus derivados, plantea un desafío inminente para la economía de la República Dominicana.
Ante este panorama, el gobierno debe actuar con firmeza y sensibilidad social, priorizando medidas que protejan el poder adquisitivo de los ciudadanos.
Es fundamental establecer subsidios focalizados a los combustibles de uso público y productivo, evitando que el alza se traslade de manera desproporcionada al transporte y a los alimentos.
Asimismo, se debe reforzar la supervisión de los mercados para prevenir la especulación y el aumento injustificado de precios.
La transparencia en la comunicación será clave para generar confianza. No se trata solo de informar, sino de demostrar control y capacidad de respuesta. El momento exige liderazgo, pero también empatía con la realidad del pueblo.
En paralelo, el gobierno debe impulsar políticas estructurales que reduzcan la dependencia de los combustibles fósiles, apostando por energías renovables y eficiencia energética como pilares de sostenibilidad.

Es oportuno revisar la carga impositiva sobre los combustibles de manera temporal, aliviando el impacto inmediato en los sectores más vulnerables sin comprometer la estabilidad fiscal a largo plazo.
También se deben fortalecer los programas sociales existentes, asegurando que lleguen de forma efectiva a quienes más lo necesitan. El apoyo al sector productivo, especialmente a las pequeñas y medianas empresas, será determinante para evitar una desaceleración económica.
La coordinación entre sector público y privado puede marcar la diferencia en momentos de crisis. Convertir la adversidad en una oportunidad de transformación debe ser el enfoque estratégico. Porque más allá del impacto externo, la verdadera respuesta está en la capacidad interna de actuar con visión y responsabilidad.
Aspecto clave
Un aspecto clave que no debe pasarse por alto es la eficiencia del gasto público en tiempos de crisis. Cada peso del Estado debe orientarse a generar el mayor bienestar posible, eliminando gastos innecesarios y priorizando la inversión social.
En momentos donde factores externos, como el conflicto con Irán, presionan la economía local, la disciplina fiscal inteligente se convierte en un escudo para la estabilidad.
La reorientación del presupuesto hacia sectores estratégicos puede amortiguar el impacto en los hogares más vulnerables. Además, es momento de fortalecer la institucionalidad y la rendición de cuentas.
La confianza ciudadana se construye cuando el sacrificio es compartido y bien administrado. Gobernar en crisis no es solo resistir, es saber priorizar con justicia.
Finalmente, el país debe asumir esta coyuntura como un llamado a la acción colectiva, donde no solo el gobierno, sino también el sector privado y la ciudadanía juegan un rol determinante. La concertación nacional puede facilitar acuerdos que eviten medidas improvisadas o desproporcionadas.
Bajo el liderazgo del presidente Luis Abinader, se abre una oportunidad para impulsar reformas que fortalezcan la resiliencia económica del país. Educar a la población sobre consumo responsable y eficiencia energética también forma parte de la solución.
No se trata únicamente de enfrentar una crisis pasajera, sino de sentar las bases de un modelo más sostenible y equitativo. Las grandes naciones se definen en los momentos difíciles. Y la República Dominicana tiene hoy la oportunidad de demostrar su capacidad de adaptación y visión de futuro.
jpm-am
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