Con la nueva coalición «anticárteles” de Trump, EE UU refuerza su influencia en América Latina
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, presentó la Coalición Anticárteles de las Américas, una nueva alianza en la que participan más de una decena de países de América Latina y el Caribe con el objetivo de combatir a las organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico que operan en la región.
La iniciativa se dio a conocer durante la cumbre “Escudo de las Américas”, en la que participaron los presidentes de Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, República Dominicana, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá y Paraguay, así como la primera ministra de Trinidad y Tobago y el presidente electo de Chile. Países como México, Colombia, Brasil y Venezuela no asistieron al encuentro, pese a su posición estratégica y a los esfuerzos históricos que han desarrollado para enfrentar al narcotráfico.
En una proclamación publicada por la Casa Blanca, Donald Trump señaló que los cárteles de droga son “entidades internacionales que controlan territorios y comercio, extorsionan sistemas políticos y judiciales, poseen armas y capacidades militares, y utilizan asesinatos y terrorismo para lograr sus fines”.
El mandatario recordó que, durante su segunda gestión, los esfuerzos de Estados Unidos para enfrentar a estas redes criminales se han intensificado con la designación de diversos cárteles como organizaciones terroristas extranjeras, lo que ha permitido canalizar recursos “sin precedentes” para su desmantelamiento.
Trump aseguró que la Coalición Anticárteles de las Américas constituye un compromiso entre líderes militares y representantes de 17 países para abordar “estos graves peligros utilizando todos los recursos necesarios y las autoridades legalmente disponibles, junto con nuestros países aliados”.
El documento difundido por Washington precisa que los países que integran la alianza deberán coordinarse para reducir el control territorial de las organizaciones criminales y privarlas del financiamiento o del acceso a los recursos que les permiten cometer actividades ilícitas.
El texto también subraya que “Estados Unidos entrenará y movilizará a los ejércitos de los países socios para construir la fuerza de combate más efectiva necesaria para desmantelar a los cárteles y limitar su capacidad de exportar violencia y buscar influencia mediante la intimidación organizada”.
Asimismo, la proclamación indica que los aliados deberán actuar de forma conjunta contra los agentes que representan una amenaza para la región, incluidas “las influencias extranjeras malignas procedentes de fuera del hemisferio occidental”.
La “doctrina Donroe” avanza
El establecimiento de la nueva coalición representa uno de los movimientos más significativos para materializar la llamada “doctrina Donroe”, una política inspirada en la Doctrina Monroe, enunciada en 1823 bajo el lema “América para los americanos”, que orienta la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos en el continente.
En términos generales, este principio busca reafirmar la influencia de Washington en América Latina con el propósito de garantizar la seguridad del territorio estadounidense. Además, enfatiza la necesidad de impedir que competidores no hemisféricos, como China o Rusia, tengan la capacidad de “posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio”.
En la práctica, la política establece que Estados Unidos reforzará sus vínculos diplomáticos con aliados regionales con el fin de controlar la migración irregular, frenar la expansión del narcotráfico y fortalecer la seguridad terrestre y marítima, problemas que, según la administración Trump, se originan en gran medida en América Latina.




