De los tiroteos de ICE a los contratos publicitarios: los escándalos que definieron la salida de Kristi Noem
Kristi Noem ha sido una de las funcionarias con más alto perfil de en el segundo gobierno de Donald Trump. Pero la cabeza de la secretaria de Seguridad Nacional (DHS) había quedado en la picota luego de las violentas redadas migratorias en Minnesota.
Finalmente, la mujer que llegó a mostrarse a sí misma cabalgando frente a las cabezas esculpidas de los padres fundadores en el Monte Rushmore, como garante de la seguridad interior, fue destituida luego de dos meses de presión bipartidista.
Noem fue reasignada a una futura posición como enviada especial para el Escudo de las Américas, la cumbre con líderes latinoamericanos de derecha con los que Trump piensa trazar sus estrategias de vigilancia hemisférica, pero las nuevas funciones no borran la percepción de que sale por la puerta de atrás.
Los cuestionamientos sobre su manejo del tema migratorio mantienen congelado el presupuesto del DHS, del que dependen el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza (CBP), pero también la Guardia Costera y la Agencia Federal de Control de Emergencias (FEMA), entre otras entidades del área de seguridad.
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Es un nuevo cierre del gobierno, aunque en este caso parcial, en el que coinciden tanto legisladores demócratas como republicanos, que reclaman explicaciones y un nuevo marco de acción de los agentes federales en el manejo de la cuestión migratoria, luego de que dos ciudadanos estadounidenses murieran a tiros en las redadas de Minnesota.
Dos demoledoras audiencias ante los Comités Judiciales tanto del Senado como de la Cámara de Representantes terminaron dando al traste con la gestión de Noem, y abriendo la puerta al senador por Oklahoma Markwayne Mullin, el nuevo postulado por el presidente Trump, que debe ser avalado por el Congreso.
Pero la salida se produce no por lo que los legisladores cuestionaban con más energía, los excesos de ICE y CBP, sino por su titubeante postura cuando fue confrontada con las evidencias de irregularidades en el otorgamiento de contratos publicitarios.
Éste es el repaso de las polémicas que Kristi Noem generó en 14 meses al frente del DHS:
Una campaña de alto perfil y poca transparencia
Buena parte de los cuestionamientos del Comité Judicial de la Cámara de Representantes se centró en el proceso de contratación de empresas para una campaña publicitaria de 220 millones de dólares destinada a promover la agenda migratoria, con Noem como cabeza visible de los esfuerzos.
Pero la mujer que se ganó el respeto de Trump por una anécdota en su autobiografía en la que contaba cómo mató de un disparo a su propio perro, harta de su temperamento poco dócil y su bajo rendimiento en expediciones de caza, se desmoronó cuando comenzó a ser presionada sobre el otorgamiento de esos contratos.
«Es fraude y, en última instancia, creo que va a haber rendición de cuentas», sentenció el representante demócrata por Colorado Joe Neguse, cuando detalló durante la audiencia cómo el DHS ofreció la campaña a solo cuatro empresas, en lugar de abrir una licitación competitiva, alegando la urgencia de luchar contra la inmigración ilegal.
Noem se defendió diciendo que sí hubo “un proceso competitivo” y que se hizo “todo correctamente, todo legalmente”, pero la agencia AP y el portal de periodismo de investigación ProPublica habían revelado que entre las contratadas había dos empresas vinculadas a figuras relevantes dentro del Partido Republicano.
Una de ellas, Safe America Media, fue constituida en Delaware una semana antes de la adjudicación de un contrato por 143 millones de dólares, de acuerdo con registros federales.
Un subcontratista de Safe America Media fue Strategy Group, una empresa dirigida por el esposo de la exportavoz del DHS Tricia McLaughlin, Ben Yoho, aunque éste ha sostenido que solo recibió 226.000 dólares por sus servicios.
“Así que su antigua secretaria adjunta y su marido son quienes obtuvieron el subcontrato de Safe America. Eso es lo que muestran los registros, ¿hay alguna discrepancia al respecto?”, la interrogó el senador demócrata por Vermont Peter Welch, a lo que Noem respondió “no, no hay discrepancias”.
El republicano por Louisiana John Kennedy la presionó aún más, al preguntarle si «el presidente aprobó de antemano que gaste 220 millones de dólares en anuncios de televisión por todo el país en los que usted aparece de forma destacada».
«Sí, señor. Pasamos por los trámites legales, lo hicimos correctamente», respondió Noel, pero Trump la desmintió dos días después, al asegurar que “nunca supe nada al respecto”, en una entrevista telefónica con la agencia Reuters.
Fue la última referencia a Noem por parte de Trump antes de la destitución, que anunció en Truth Social, apuntado que la saliente secretaria de Seguridad “nos ha servido bien y ha tenido numerosos y espectaculares resultados (¡especialmente en la frontera!)”.
La mano dura contra la migración
Kristi Noem dirigió varias de las políticas más cuestionadas de Trump en materia migratoria, desde el envío de más de 200 hombres a la megacárcel del CECOT en El Salvador (algunos de los cuales están ahora demandando a la administración) hasta las violentas redadas en Los Ángeles, Chicago, Charlotte, Minnesota y Nueva Orleans.
Luego de meses de reivindicación de los excesos del ICE y el CBP, en los que el DHS publicó videos denigrantes sobre los inmigrantes a los que señaló como “lo peor de los peor”, Noem no cambió su postura durante las interpelaciones en el Congreso.
Mantuvo sus afirmaciones de que Renee Good y Alex Pretti, asesinados en Minnesota por efectivos de ICE y CBP (respectivamente), eran “terroristas domésticos”, lo mismo que Marimar Martínez, otra ciudadana estadounidense que recibió disparos durante la operación ‘Midway Blitz’ en Chicago, quien sobrevivió y estuvo presente en la interpelación.
«Recibía informes desde el terreno, de agentes en la escena», afirmó Noem cuando el senador demócrata Dick Durbin la exhortó a retractarse. «Me esfuerzo absolutamente por proporcionar información factual”.
Noem fue la cara visible de la deportación al CECOT, adonde viajó para grabar un video delante de un grupo de hombres encarcelados.
Apareció en mensajes oficiales con vestimenta camuflada, empuñando ametralladoras, usando chalecos antibalas o validando francotiradores apostados en azoteas para enfrentar a manifestantes desarmados en Chicago.
Puso fin a los Estatus de Protección Temporal (TPS) de venezolanos y haitianos, entre otras nacionalidades, dando lugar a varios procesos judiciales que han logrado frenar algunas de sus decisiones, y fue ella quien recomendó a Trump la prohibición de viajes y las restricciones de visados que afectan en total a 99 países.
También fue la principal defensora de los enmascarados del ICE, que acuden al perfilamiento racial para definir objetivos, mantienen a niños encarcelados en centros de detención y se han enfrentado por igual a migrantes y a ciudadanos que protestan por su accionar.
Fue ella quien encumbró al polémico comandante del CBP Gregory Bovino, relegado a labores menores después del caos en Minnesota, y también ella la que resultó desplazada de la gestión migratoria en ese estado, que terminó encomendada al llamado ‘zar de la frontera’ Tom Homan.
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Al final, Trump ha pagado, perdiendo la aprobación en el único aspecto que todavía tenía una valoración positiva en las encuestas, el tema migratorio.
Un sondeo de Reuters/Ipsos realizado en febrero, reveló que, si bien los estadounidenses siguen apoyando la deportación de indocumentados, 60% considera que los agentes de aplicación de la agenda migratoria han ido demasiado lejos.
«Estamos empezando a hacer que el pueblo estadounidense piense que deportar a la gente está mal. Es justo lo contrario. La forma en que usted los está deportando está mal», le dijo a Noem durante la audiencia del 3 de marzo el senador republicano por Carolina del Norte Thom Tillis.
Con AP, Reuters y medios locales


