El hombre con uno de los IQ más altos del mundo dice que la Biblia es la base para desarrollar la inteligencia

Cuando se habla de coeficiente intelectual, la conversación suele girar en torno a cifras, fórmulas y rankings. Pero YoungHoon Kim, un surcoreano que asegura haber obtenido uno de los IQ más altos del mundo, propone una visión distinta. Para él, la inteligencia no se construye únicamente desde el cerebro, sino también desde la conciencia.
Kim afirma haber alcanzado un IQ de 276, una cifra que lo ubicaría entre los puntajes más altos divulgados. Aunque no existe una autoridad científica global que certifique oficialmente quién posee el coeficiente intelectual más alto del mundo, su nombre ha circulado en distintos medios internacionales por esa afirmación. Sin embargo, más allá del número, lo que realmente ha generado interés es su postura sobre el origen de su forma de pensar.
La Biblia como base para desarrollar la inteligencia
Lejos de atribuir su capacidad exclusivamente a la matemática avanzada o al razonamiento abstracto, Kim sostiene que la Biblia ha sido fundamental en la construcción de su lógica. En declaraciones públicas ha dicho que su pensamiento está guiado por su fe cristiana y que su manera de analizar la realidad parte de principios espirituales.
Según explica, desarrollar la inteligencia implica algo más que resolver problemas complejos. Involucra ética, responsabilidad y sentido de propósito. Desde su perspectiva, la Biblia no reemplaza la ciencia, pero sí aporta un marco de valores que estructura la forma en que se interpreta el mundo.
¿Qué mide realmente el coeficiente intelectual?
El coeficiente intelectual evalúa habilidades cognitivas específicas como razonamiento lógico, memoria de trabajo y velocidad de procesamiento. El promedio mundial se sitúa alrededor de 100. Un puntaje superior a 130 ya se considera muy alto.
Las cifras extremadamente elevadas, como las que Kim menciona, generan debate porque las pruebas varían en metodología y validación. No existe un ranking universal definitivo. Por eso, más que el récord en sí, lo relevante es la conversación que abre su planteamiento.
Inteligencia, fe y propósito
La ciencia no ha demostrado que estudiar la Biblia aumente el coeficiente intelectual. Sin embargo, investigaciones en psicología han explorado cómo el sentido de propósito y los sistemas de valores influyen en la toma de decisiones y en la estabilidad emocional.
Kim plantea una idea optimista. La inteligencia puede ser más amplia de lo que solemos imaginar. Puede incluir lógica, creatividad, disciplina y también convicciones profundas. En lugar de enfrentar ciencia y fe, propone integrarlas en un mismo proceso de desarrollo personal.
Una conversación que va más allá del IQ
En un contexto global donde la inteligencia suele medirse en datos y métricas, su mensaje introduce una dimensión humana. Invita a preguntarnos si desarrollar la inteligencia implica únicamente acumular conocimiento o también formar carácter.
Más allá de las cifras, el caso de YoungHoon Kim pone sobre la mesa una reflexión contemporánea. Tal vez la verdadera inteligencia no sea solo la capacidad de resolver ecuaciones complejas, sino también la habilidad de encontrar sentido y coherencia en la vida.


