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El petróleo «no tiene ideología»: cómo la crisis energética sacude las posturas ante la guerra en Irán

El petróleo «no tiene ideología»: cómo la crisis energética sacude las posturas ante la guerra en Irán
  • Publishedmarzo 11, 2026

El 20% del petróleo mundial pasa por el estrecho de Ormuz, que da salida a la producción de las poderosas monarquías del Golfo Pérsico. El cuello de botella que Irán ha impuesto en el área se está convirtiendo en una bomba de tiempo para la economía mundial y en un desafío que la incendiaria retórica de Donald Trump no logra apaciguar.

El presidente estadounidense ha tenido que apelar a malabares narrativos para tratar de contener la crisis, mientras los líderes del mundo ensayan sus propias respuestas.

Trump atenuó el 9 de marzo la disparada de los precios, cuando aseguró en varias entrevistas que “la guerra está prácticamente terminada”. Ese día, el barril de petróleo se había disparado a 119 dólares, la cifra más alta desde 2022 y la mayor subida en un solo día.

Las declaraciones de Trump activaron la montaña rusa en los mercados energéticos, con el barril bajando más de 11%, también la mayor caída desde 2022, ante la perspectiva de un fin a corto plazo para el conflicto. Pero la incertidumbre está lejos de quedar conjurada.

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(Archivo) Un mapa que muestra el estrecho de Ormuz e Irán se ve detrás de un oleoducto impreso en 3D en esta ilustración tomada el 22 de junio de 2025.
(Archivo) Un mapa que muestra el estrecho de Ormuz e Irán se ve detrás de un oleoducto impreso en 3D en esta ilustración tomada el 22 de junio de 2025. REUTERS – Dado Ruvic

Por una parte, la solución parcial propuesta por Trump de relajar sanciones para asegurar un mayor suministro podría no convencer del todo a líderes europeos, unidos en torno a Ucrania y poco dispuestos a hacer concesiones que favorezcan a Rusia.

Por otra, se siguen sumando elementos que estimulan la inestabilidad, como la información de que Irán ha comenzado a colocar minas en el estrecho, lo cual añade otro impedimento a la reanudación de la navegación comercial.

La circulación por el vital paso marítimo ha pasado de las promesas de Trump de garantías a las aseguradoras y escolta naval a los tanqueros a la revelación del Comando Central de que ha eliminado a 16 buques minadores iraníes, pasando por la admisión de que la custodia militar a los cargamentos de crudo no es viable.

Eso ha ocasionado que Arabia Saudita, el principal exportador de la OPEP, inicie recortes de producción, de acuerdo con fuentes de la industria que conversaron bajo condición de anonimato con la agencia Reuters. Otro tanto ha hecho Kuwait, aunque al igual de Riad tampoco ha oficializado la reducción.

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El presidente Donald Trump habla en una rueda de prensa el lunes 9 de marzo de 2026 en Trump National Doral Miami en Doral, Florida.
El presidente Donald Trump habla en una rueda de prensa el lunes 9 de marzo de 2026 en Trump National Doral Miami en Doral, Florida. © AP Photo/Mark Schiefelbein

Irak, por su parte, ha aplicado un recorte de cerca de 60%, de acuerdo con la agencia Bloomberg, pasando de producir 4,3 millones de barriles diarios a menos de 1,8.

Las perspectivas incluso si la guerra está cerca de su fin, como asegura Trump, no son auspiciosas, como advirtió a la agencia Reuters el presidente de la empresa de análisis de datos Wood Mackenzie, Simon Flowers.

«Cuando termine el conflicto, acelerar la cadena de suministro no será rápido», apuntó Flowers. «Los barriles de producto almacenados en refinerías o en puertos podrían trasladarse en buques bastante rápido. Pero si los pozos permanecen cerrados durante un periodo prolongado, reiniciar la producción a tope podría llevar semanas o incluso más».

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«El precio del barril no tiene ideología»

El abordaje a la contingencia energética ha estado hasta ahora disperso en esfuerzos aislados.

El prorruso Viktor Orban, primer ministro de Hungría, prohibió la exportación de petróleo, diésel y gasolina de 95 octanos, según informó su ministro de Economía, Marton Nagy.

En medio de una campaña electoral en la que Péter Magyar amenaza su continuidad, Orban anunció un precio máximo al combustible para vehículos con matrícula de Hungría y decidió liberar reservas por el equivalente a 45 días.

El Reino Unido, por su parte, pide a las principales economías del mundo hacer lo mismo. Rachel Reeves, ministra de Finanzas, exhortó el 9 de marzo a liberar las reservas petroleras de emergencia, para tratar de controlar los precios.

Londres teme que su inflación, la más alta del G7, siga creciendo y empuje al Gobierno a pedir préstamos, en un escenario en el que los costos de endeudamiento se han disparado y el precio de los bonos británicos a corto plazo se acerca a caídas históricas.

«Cuanto más tiempo dure esto, más probable es que haya un impacto en nuestra economía», reconoció el primer ministro, Keir Starmer.

Downing Street teme verse obligado a un aumento del gasto público para el que no tiene grandes capacidades, pero si el aumento del costo de la energía se mantiene, no le queda otro escenario sino subsidiar a los hogares.

Las subvenciones ya le costaron 53.000 millones de dólares en 2022, cuando la invasión rusa a Ucrania produjo el pico anterior en los precios del crudo.

«Una rápida desescalada en Oriente Medio sigue siendo la mejor forma de protegernos del aumento de las facturas energéticas, pero a medida que la situación siga evolucionando, mis prioridades seguirán siendo ayudar a las familias con el coste de la vida y proteger las finanzas públicas», dijo Reeves al parlamento.

“Esta volatilidad nunca antes vista está generando una situación que ningún país está ignorando”, advirtió en conversación con France 24 el consultor en geopolítica energética Nelson Baldeón, quien cree que, de mantenerse la actual coyuntura, países que hasta el momento han rechazado unirse al conflicto podrían reconsiderar su postura.

“El costo energético amenaza la estabilidad interna y eso compromete las posiciones geopolíticas. El precio del barril no tiene ideología, porque nadie quiere una revolución interna”, apunta Baldeón.

Para el experto, “países muy vulnerables, con poca reserva estratégica o totalmente dependientes de la importación (de crudo), pueden estar evaluando sus posiciones”.

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Ceder ante Rusia: ¿es posible una posición concertada?

El miedo a la crisis petrolera se vive en solitario hasta el momento, pero algunos líderes europeos están tratando de pasar juntos el temporal, que ya se había disparado con la guerra en Ucrania y en el que el mayor proveedor alternativo puede ser Rusia.

El canciller alemán, Friedrich Merz, y los primeros ministros de Italia, Giorgia Meloni, y de Bélgica, Bart De Wever, convocaron una videoconferencia con otros mandatarios de la Unión Europea para trazar una estrategia coordinada sobre los costos de la energía, de cara a la cumbre europea de la próxima semana.

La solución parcial de Trump de relajamiento de sanciones a Rusia no es popular en este foro. Merz aseguró: «Si tenemos que elegir entre sanciones y solidaridad, nuestra actitud está clara, estamos del lado de Ucrania», mientras que Meloni propuso medidas alternativas, como la suspensión temporal de impuestos al carbono.

Nelson Baldeón no cree que posiciones como estas sean sostenibles a largo plazo.

“El principal ganador con este conflicto en Rusia, que es el mayor proveedor alternativo, porque Estados Unidos, que es otro gran productor, no está dispuesto a vender, y Venezuela, que está aumentando su producción, todavía no puede hacerlo a gran escala”, apunta el analista.

“Los mismos europeos terminarán viendo con buenos ojos sobre todo el gas ruso”, agrega Baldeón, en referencia a otro combustible que transita por el estrecho de Ormuz. “Esto crea un dilema real, porque es un paso al pragmatismo: ceder en las posiciones de principios para mantener activo el aparato productivo”.

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Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en entrevista con France 24, subrayó la necesidad de alcanzar un acuerdo diplomático sobre el programa nuclear iraní.
Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en entrevista con France 24, subrayó la necesidad de alcanzar un acuerdo diplomático sobre el programa nuclear iraní. © FRANCE 24

El presidente francés Emmanuel Macron, por su parte, espera abordar el tema energético este miércoles 11 de marzo junto a los líderes del G7, cuyos ministros de energía no lograron llegar a un acuerdo sobre la liberación de reservas estratégicas.

Su canciller Jean-Noël Barrot reiteró este martes que «no aprobamos esta guerra (…) y no participaremos en ella» y agregó que apuesta por “la desescalada más rápida posible».

Está por verse si el desarrollo de los acontecimientos en el Medio Oriente dará la razón a posiciones como la de Merz y Barrot, o se impondrá la búsqueda de dar una solución rápida al conflicto, aunque ello implique cambiar el enfoque geopolítico, como sugiere Baldeón.

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Con Reuters, AP y medios locales