El sueño roto del pueblo kurdo
Los kurdos se encuentran frente a un paradoja: son indispensables cuando Occidente necesita aliados en la región, pero son abandonados cuando llegan los momentos de tomar decisiones políticas. El acuerdo firmado a finales de enero entre Siria y los kurdos sirios detuvo el sueño de un gran Kurdistán. La pérdida de autonomía del Rojava ha reavivado un sentimiento de inseguridad.
El 30 de enero, después de varias semanas de enfrentamientos, los kurdos de Siria y el gobierno de transición sirio firmaron un acuerdo de alto al fuego. Este acuerdo estableció la integración progresiva de la Administración de la zona autónoma kurda, el Rojava y de las fuerzas militares kurdas, dentro del Estado sirio. Un revés para los kurdos sirios, quienes dicen haber firmado un acuerdo para evitar una masacre.
Este acuerdo fue recibido con mucha desconfianza, ya que son muchos los que no confían en el presidente de transición sirio, Ahmed al-Sharaa. Ellos recuerdan su pasado yihadista. Estos acontecimientos han reavivado la solidaridad entre el pueblo kurdo.
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La ayuda de los kurdos iraquíes, especialmente, ha llegado a Qamishli, que funciona como capital en lo que queda del Rojava. Miles de desplazados han podido beneficiarse de esta ayuda.
El Kurdistán iraquí como refugio
Para el pueblo kurdo, disperso en Turquía, Siria e Irán, el Kurdistán iraquí es un refugio, especialmente para los kurdos iraníes.
Algunos han huido de la represión que siguió al movimiento «Mujer, vida, libertad», que se desató tras la muerte de Mahsa Amini. Otros han huido, pero se han convertido en combatientes y están listos para intervenir desde el valle de Balisan, cerca de la frontera con Irán.
Más al norte del Kurdistán iraquí, los aldeanos siguen viviendo bajo la amenaza de los enfrentamientos entre Turquía y el PKK, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, considerado un movimiento terrorista por Turquía, los Estados Unidos y la Unión Europea, a pesar de un acuerdo firmado en 2025.
Atrapados entre los conflictos, las fronteras y la historia, una gran parte del pueblo kurdo sigue soñando con vivir, algún día, en un gran Kurdistán. Pero lo afirman: es manteniéndose unidos como lograrán hacerlo.


