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Entre destituciones y cambios en Venezuela: ¿un chavismo reconfigurado por Delcy Rodríguez?

Entre destituciones y cambios en Venezuela: ¿un chavismo reconfigurado por Delcy Rodríguez?
  • Publishedmarzo 19, 2026

La salida del general Vladimir Padrino López del Ministerio de Defensa tras más de una década en el cargo, simboliza el cierre de un ciclo político en Venezuela y la consolidación de una nueva etapa liderada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.

Dos meses y medio después de la captura de Nicolás Maduro tras los ataques estadounidenses en suelo venezolano, el pasado 3 de enero, el país vive una acelerada reconfiguración del poder.

En Caracas, los equilibrios internos del chavismo, las presiones internacionales y las expectativas de cambio democrático se entrelazan en un escenario incierto.

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© France 24

El fin de una era?

La destitución del general en jefe Vladimir Padrino López, figura clave del engranaje militar del chavismo desde 2014 bajo el Gobierno de Nicolás Maduro, refleja un reacomodo profundo en la estructura de poder.

«Está apuntando a sobrevivir y crear las condiciones para mantenerse en el poder»

Para el profesor de la Universidad de los Andes de Colombia y experto en política venezolana, Víctor Mijares, esta decisión responde a la necesidad de Delcy Rodríguez de construir una base propia, desligada del aparato que sostuvo a Nicolás Maduro durante años.

«Pareciera más bien está apuntando a sobrevivir y crear las condiciones para mantenerse en el poder(…) Entonces la situación es la de tratar de crear una base de poder propia que sea leal a Delcy y que pueda caminar junto con ella en la dirección que ella quisiera moverse, que entiendo que tiene que ver con su supervivencia y tratando de mantener, en la medida de lo posible, las mejores relaciones posibles con Washington», Víctor Mijares.

En esa misma línea, el analista político Benigno Alarcón subraya que el nombramiento del general Gustavo González López, un militar cercano a Rodríguez, confirma la tendencia a rodearse de figuras de máxima confianza. A su juicio, más que una ruptura institucional, se trata de una redistribución del poder dentro del mismo sistema.

«Apenas sucedió el tema del 3 de enero, la operación donde resultó extraído Nicolás Maduro, el día 6 de enero, Delcy Rodríguez nombra al general González López, jefe de la casa militar, o sea, jefe de la guardia presidencial y jefe del DIGESIN, de la Dirección General de los Servicios de Contrainteligencia Militar», destaca Alarcón.

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La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, saluda mientras camina, junto al ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, y el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, para pronunciar su primer discurso anual a la nación en la Asamblea Nacional, luego del ataque estadounidense en Caracas que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Caracas, Venezuela, el 15 de enero de 2026.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, saluda mientras camina, junto al ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, y el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, para pronunciar su primer discurso anual a la nación en la Asamblea Nacional, luego del ataque estadounidense en Caracas que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Caracas, Venezuela, el 15 de enero de 2026. REUTERS – Leonardo Fernandez Viloria

Por su parte, el analista político y especialista en gerencia de crisis Jesús Seguías interpreta la salida como parte de un proceso más amplio iniciado tras la caída de Maduro, en el que el chavismo busca adaptarse sin fracturarse. Según explica, estos movimientos no implican necesariamente divisiones internas, sino acuerdos que apuntan a mantener la cohesión.

«La salida compulsiva de Nicolás Maduro del poder ha provocado un reacomodo interno en el chavismo y también en el Gobierno. Antes que ocurriera lo del 3 de enero, existía un ambiente propicio a los cambios. Nadie estaba satisfecho con el país que se tiene, ni siquiera Nicolás Maduro», señala Seguías.

«Todos coincidían en que Venezuela necesitaba cambios. La diferencia estaba en quién generaba ese cambio. Y por eso, pues no había acuerdos y Nicolás Maduro se empeñaba en que tenía que ser él. El presidente Trump pidió que se hiciese a un lado, pero dejando al resto del chavismo en el poder. ¿Por qué hace esto el presidente Trump? Por una sencilla razón. El chavismo gobernante es el que tiene el monopolio de las armas en el país», agrega el experto.

La investigadora Laura Cristina Dib, vinculada a la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), advierte que estos cambios deben observarse con cautela: aunque modifican el balance de poder, no implican, por ahora, transformaciones estructurales en el funcionamiento del Estado ni en las denuncias sobre violaciones de derechos humanos.

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Reacomodo del chavismo: ¿transición democrática o «autoritarismo reconfigurado”?

Más allá del Ministerio de Defensa, la ola de nombramientos, que incluye cambios en áreas clave como transporte, trabajo, energía y seguridad, apunta a una reconfiguración general del Gobierno. Para Víctor Mijares, este proceso marca el inicio de una nueva etapa tras el fin de la era Maduro, aunque considera improbable que derive en una transición democrática.

Benigno Alarcón coincide en que los cambios no apuntan a una reinstitucionalización, sino a un ajuste del régimen para adaptarse a nuevas condiciones, poniendo figuras leales en posiciones estratégicas. En su análisis, el sistema político permanece esencialmente intacto.

Jesús Seguías, sin embargo, introduce un matiz: sostiene que dentro del chavismo existe una conciencia sobre la necesidad de cambios, lo que ha abierto espacios de negociación con sectores de la oposición. A su juicio, el objetivo sería una transición controlada y consensuada, evitando confrontaciones que desestabilicen el país.

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, saluda mientras camina, junto al ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, y el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, para pronunciar su primer discurso anual a la nación en la Asamblea Nacional, luego del ataque estadounidense en Caracas que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Caracas, Venezuela, el 15 de enero de 2026.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, saluda mientras camina, junto al ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, y el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, para pronunciar su primer discurso anual a la nación en la Asamblea Nacional, luego del ataque estadounidense en Caracas que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Caracas, Venezuela, el 15 de enero de 2026. REUTERS – Leonardo Fernandez Viloria

En el Gobierno de Delcy Rodríguez, el presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la mandataria encargada, Jorge Rodríguez, y el ministro del Interior, Diosdado Cabello, sin duda alguna, sienten la necesidad de un cambio, sienten la necesidad de rectificar.

«El propio expresidente (del Gobierno español, José Luis Rodríguez) Zapatero decía ayer que le hace muy bien a la salud de la República que se reconozcan los errores. Y en el chavismo están reconociendo errores. Están en un proceso de franco entendimiento con factores de oposición que estén dispuestos a entenderse. Y entenderse para una transición que necesariamente tiene que ser pacífica, ordenada, consensuada», indica Seguías.

Desde una perspectiva más crítica, Laura Cristina Dib alerta sobre el riesgo de consolidar un “autoritarismo reconfigurado”, donde el poder se preserve bajo nuevos liderazgos sin reformas democráticas reales. La evolución dependerá, señala, de la presión de la sociedad civil, actores internacionales y factores económicos.

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Entre pragmatismo y supervivencia

El nuevo equilibrio político venezolano no puede entenderse sin el rol de Estados Unidos, cuya intervención fue decisiva en la caída de Nicolás Maduro. Para Víctor Mijares, el reconocimiento de Delcy Rodríguez por parte de Washington revela una forma de “autoritarismo pragmático”, sostenido más por decisiones geopolíticas que por legitimidad interna.

Jesús Seguías defiende una lectura pragmática de la política estadounidense. Asegura que la estrategia buscó evitar un conflicto armado prolongado, permitiendo una salida controlada de Maduro y dejando al chavismo en el poder para garantizar gobernabilidad. Según su análisis, Washington privilegia la estabilidad sobre la democracia en el corto plazo.

 «El problema para Trump es saber cómo saca el mayor provecho para Estados Unidos. Y en este momento, pues como él lo ha dicho mil veces, el estatus actual del Gobierno venezolano es muy favorable a sus propósitos, por tanto, no tiene ningún interés en cambiarlo. Va a seguir fortaleciéndolo», explica Seguías.

Benigno Alarcón, en contraste, considera que el comportamiento del Gobierno venezolano responde más a la coerción que al pragmatismo. A su juicio, las concesiones hechas hasta ahora son limitadas y no implican una apertura política real, lo que refuerza la idea de un régimen que busca sobrevivir sin transformarse.

«Es básicamente un régimen que le ha dicho efectivamente que sí a todo lo que los Estados Unidos demandan, o por lo menos dentro de lo que sabemos, han tratado de complacer a los Estados Unidos, pero no por pragmatismo, sino por coerción», asegura Alarcón.

Y por el otro lado, «hay que tener claro que tampoco es que están cumpliendo con lo que le demandan. Por ejemplo, el caso de la ley de amnistía es muy llamativo. En el caso de la ley de amnistía se habla de siete mil liberados, cuando en realidad la mayoría de esa gente ya estaba liberada, solamente estaban con medidas especiales», concluye el experto.

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