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Esta startup quiere cultivar «cuerpos sin cerebro» para sustituir la experimentación con animales

Esta startup quiere cultivar «cuerpos sin cerebro» para sustituir la experimentación con animales
  • Publishedmarzo 24, 2026

Mientras la administración Trump elimina gradualmente el uso de experimentos con animales en todo el gobierno federal, una startup de biotecnología tiene una idea audaz para una alternativa a los ensayos con animales: «sacos de órganos» no sensibles.

R3 Bio, con sede en la bahía de San Francisco, ha presentando la idea a inversionistas y publicaciones del sector como una forma de sustituir a los animales de laboratorio sin los problemas éticos que conllevan los organismos vivos. Esto se debe a que estas estructuras contendrían todos los órganos típicos, excepto el cerebro, lo que les impediría pensar o sentir dolor. El objetivo a largo plazo de la empresa, según la cofundadora Alice Gilman, es crear versiones humanas que puedan utilizarse como fuente de tejidos y órganos para quienes los necesiten.

Para Immortal Dragons, un fondo de longevidad con sede en Singapur que ha invertido en R3, la idea de la sustitución es una estrategia fundamental para la longevidad humana. «Creemos que la sustitución es probablemente mejor que la reparación cuando se trata de tratar enfermedades o regular el proceso de envejecimiento del cuerpo humano. Si podemos crear un cuerpo humano sin cabeza ni conciencia, será una gran fuente de órganos», afirma Boyang Wang, Director Ejecutivo.

El objetivo de R3 es fabricar sacos de órganos de mono

«La ventaja de usar modelos más éticos y que consistan exclusivamente en sistemas de órganos es que las pruebas se pueden escalar de forma mucho más significativa», afirma Gilman. El nombre de R3 proviene de la filosofía de la investigación animal conocida como las tres R: reemplazo, reducción y refinamiento, desarrollada por los científicos británicos William Russell y Rex Burch en 1959 para promover la experimentación humanitaria.

A menudo, los nuevos fármacos se prueban en monos antes de administrarlos a participantes humanos en ensayos clínicos. Por ejemplo, los monos fueron fundamentales durante la pandemia de covid-19 para probar vacunas y terapias. Pero también son un recurso caro, y su número está disminuyendo en Estados Unidos después de que China prohibiera la exportación de primates no humanos en 2020.

Los activistas por los derechos de los animales llevan mucho tiempo presionando para que se ponga fin a la investigación con monos, y uno de los siete centros de investigación con primates financiados por el gobierno federal en todo el país ha señalado que consideraría la posibilidad de cerrar y convertirse en un santuario en medio de la creciente presión. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC) también están reduciendo la investigación con monos, como parte de una tendencia más amplia del gobierno a reducir la dependencia de los ensayos con animales.

Como resultado, según Gilman, no quedan suficientes monos de investigación en EE UU para llevar a cabo las investigaciones necesarias si surge otra amenaza pandémica. Los sacos para órganos. En teoría, los sacos de órganos ofrecerían ventajas sobre los actuales modelos de órganos en chips o tejidos, que carecen de toda la complejidad de los órganos completos, incluidos los vasos sanguíneos.

Gilman afirma que ya es posible crear sacos de órganos de ratón sin cerebro, aunque ella y su cofundador John Schloendorn niegan que R3 los haya fabricado. A Gilman no le gusta el término «sin cerebro» para describir los sacos de órganos: «No le falta nada, porque lo diseñamos para que solo tenga las cosas que queremos». Gilman y Schloendorn no quisieron decir cómo piensan crear exactamente los sacos de órganos de monos y humanos, pero afirmaron que están explorando una combinación de tecnología de células madre y edición de genes.

Colonia de células iPS humanas

Japón tiene la primera autorización del mundo para la fabricación y venta de dos productos médicos regenerativos derivados de células iPS. Un hito 20 años después de que el profesor Shinya Yamanaka consiguiera producir células iPS de ratón.

Cómo funcionan los sacos de órganos

Según Paul Knoepfler, biólogo especializado en células madre de la Universidad de California en Davis, es plausible que los sacos de órganos puedan cultivarse a partir de células madre pluripotentes inducidas. Estas células madre proceden de células adultas de la piel y se reprograman a un estado similar al embrionario. Tienen el potencial de convertirse en cualquier célula o tejido del cuerpo y se han utilizado para crear estructuras embrionarias que se asemejan a las reales. Mediante la edición de estas células madre, los científicos podrían desactivar genes necesarios para el desarrollo del cerebro. El embrión resultante podría incubarse hasta que creciera en estructuras orgánicas organizadas.

Gilman prevé que los sacos de órganos de mono se utilicen inicialmente para pruebas de toxicidad de fármacos. Eliminar el dolor y el sufrimiento de los animales de investigación es una de las principales motivaciones de la empresa.

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