IA, drones y redes sociales: la fórmula de expansión del CJNG durante el liderazgo de “el Mencho”
Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “el Mencho”, abatido este fin de semana por Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano en el municipio de Tapalpa, Jalisco, encabezaba el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las organizaciones delictivas más poderosas en México y con amplia proyección internacional. Tras la confirmación de su muerte por autoridades federales, especialistas anticipan una reconfiguración profunda del mapa del narcotráfico a escala global, escenario que podría derivar en una nueva y peligrosa ola de violencia.
Las conjeturas se centran en los mecanismos de control, intimidación, financiamiento y captación que otorgaron al CJNG una capacidad operativa sin precedentes. Buena parte de su fortaleza se sustentó en el debilitamiento de históricos rivales gracias al uso sofisticado de tecnologías de la información, armamento especializado de última generación y una estructura interna flexible.
El Departamento de Estado de Estados Unidos sostiene que la organización mantiene presencia y contactos en “casi todo México”, el continente americano y países como Australia, China y diversas naciones del sudeste asiático. La dependencia subraya su versatilidad criminal: además del tráfico de fentanilo, participa en extorsión, tráfico de migrantes, robo de hidrocarburos y minerales, así como comercio ilícito de armas.
¿Cómo nació el CJNG, encabezado por “El Mencho”?
El CJNG tiene sus raíces en el Cártel de Sinaloa, liderado por Joaquín Guzmán Loera, alias “el Chapo”. Hacia 2007, esa agrupación formó un brazo armado en Jalisco bajo el mando de Ignacio “Nacho” Coronel Villarreal. Se trataba del Cártel del Milenio, también conocido como Los Valencia. En ese periodo, los operadores vinculados a Guzmán disputaban las plazas jaliscienses a Los Zetas, escisión del Cartel del Golfo.
En sus primeros años, el CJNG se presentó mediante narcomantas como “Los Mata Zetas”. De acuerdo con BBC, su primera aparición documentada ocurrió en septiembre de 2011, cuando se atribuyó, a través de un video difundido en redes sociales, el hallazgo de 35 cadáveres en Boca del Río, municipio del estado de Veracruz.
Para entonces, la alianza con el Cártel de Sinaloa ya se había fracturado tras un enfrentamiento con fuerzas federales que culminó en 2010 con la muerte de Ignacio Coronel. El liderazgo recayó en Oseguera Cervantes, quien impulsó una expansión acelerada en la producción y tráfico de metanfetaminas.
El avance del CJNG basado en nuevas tecnologías
En menos de cinco años, la organización desplazó a Los Caballeros Templarios del sur de Michoacán y expulsó a Los Zetas del norte de Jalisco y zonas de Zacatecas. Tras la captura y extradición de Guzmán Loera, el grupo fortaleció su estrategia mediante el reclutamiento de especialistas financieros y químicos para potenciar la manufactura de drogas sintéticas y diversificar ingresos a través de esquemas de lavado en sectores como ganadería, minería, agricultura y construcción, además de ampliar la extorsión a pequeños y medianos comercios.
La Administración para el Control de Drogas (DEA) indica que el CJNG opera en más de 40 países y cuenta con una estructura financiera conocida como “Los Cuinis”, encabezada por Abigael González Valencia, cuñado de Oseguera. Esta red coordina operaciones de blanqueo mediante comercio internacional, criptomonedas y vínculos con redes asiáticas.
Diversas investigaciones han documentado el aprovechamiento de herramientas digitales para reclutamiento y fraude. En 2024, la Interpol alertó que grupos como el CJNG estaban involucrados en estafas financieras de gran escala apoyadas en inteligencia artificial (IA), modelos de lenguaje y criptoactivos. También detectó la expansión de la trata con fines de criminalidad forzada en centros de llamadas dedicados a fraudes, “pig-butchering”.


