Irán enfrenta repunte de inflación mientras retoma diálogo nuclear con EE. UU. en Ginebra
La inflación interanual iraní volvió a dispararse hasta 47,5% interanual en enero y los alimentos subieron 105,5% en un año. La presión económica coincide con la reanudación de negociaciones nucleares con EE. UU., en medio de amenazas militares y un fuerte despliegue en Oriente Medio.
Irán atraviesa un nuevo repunte inflacionario en un momento de alta tensión geopolítica. El Centro Estadístico de ese país informó que la inflación interanual alcanzó 47,5% en enero, tres puntos porcentuales más que el mes anterior, revirtiendo la pausa observada tras meses de volatilidad.
El dato confirma la persistencia de una crisis de precios que golpea con fuerza a los hogares. En abril de 2023, la inflación había escalado hasta 55% interanual, y aunque para un año después la tasa descendió a 30%, volvió a acelerarse hasta 48% anual en octubre de 2025. Ahora, el nuevo salto refleja un deterioro sostenido del poder adquisitivo.
El impacto es particularmente severo en alimentos y bebidas, cuyos precios se han incrementado 105,5% en el último año, más del doble de la inflación general. Este encarecimiento ha tensionado el consumo básico y profundizado el malestar social.
Los números, sin embargo, no son aislados y suponen un factor clave en el malestar social de la nación persa, de hecho, la crisis económica fue el detonante de protestas antigubernamentales que se extendieron entre el 28 de diciembre y el 11 de enero de este año.
La represión estatal dejó, según el balance oficial, 3.117 muertos pero organizaciones opositoras con sede en Estados Unidos elevan la cifra a más de 7.000 fallecidos y continúan verificando más de 11.700 posibles muertes, además de estimar alrededor de 53.000 arrestos.
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Presión interna y amenazas externas
El deterioro económico coincide con la reanudación en Ginebra de una tercera ronda de conversaciones nucleares indirectas entre Irán y Estados Unidos en las que Teherán ha pedido el retiro de las sanciones económicas de Washington que ahogan su economía en cierta medida.
Las conversaciones, sin embargo, se desarrollan en un contexto marcado por el mayor despliegue militar estadounidense en Oriente Medio desde la invasión de Irak en 2003, ordenado por el presidente Donald Trump, quien ha advertido sobre un posible ataque si no se alcanza un acuerdo.
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Pese a esto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reiteró la oposición de Teherán al desarrollo de armas nucleares y recordó el decreto religioso emitido a inicios de los años 2000 por el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, que prohíbe ese tipo de armamento. “No tendremos armas nucleares en absoluto”, afirmó antes del inicio de la nueva ronda.
Desde la delegación iraní, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baghaei, sostuvo que las conversaciones se centran exclusivamente en el programa nuclear y en el levantamiento de sanciones. “La posición de Teherán es clara”, señaló.
Con EFE y AFP


