La crisis energética entra en una línea roja: Irán responde a ataques de Israel y sacude el mercado petrolero
Misiles de Teherán contra instalaciones de gas en Qatar tras los ataques de Israel al gigante campo gasífero iraní de South Pars sacudieron este miércoles 18 de marzo a Medio Oriente. Mientras, los precios del petróleo vuelven a superar la barrera de los 100 dólares y crece el temor a un impacto global. El mando iraní prometió “hacer cenizas” otras instalaciones energéticas de sus vecinos de la región.
La guerra en Medio Oriente se vuelca ahora en los ataques contra infraestructuras energéticas en varios países del Golfo Pérsico, lo que representa un nuevo punto crítico en la escalada del conflicto tras la arremetida israelí-estadounidense del 28 de febrero.
Los ataques de respuesta de Irán llegaron como represalia por los bombardeos israelíes contra su principal yacimiento gasístico y una serie de asesinatos selectivos contra su cúpula, bajo la idea de Washington de “descabezar el régimen iraní”.
Teherán lanzó misiles balísticos contra instalaciones clave en Qatar, incluyendo el complejo industrial de Ras Laffan, considerado el mayor centro de procesamiento de gas natural del mundo.
La estatal QatarEnergy confirmó “daños considerables” en la planta, mientras un incendio de gran magnitud fue visible a kilómetros de distancia.
La rabia de Irán se tradujo en estos ataques horas después de que ataques atribuidos a Israel impactaran el yacimiento South Pars, en territorio iraní, que representa cerca del 75% de la producción de gas del país.
Este campo, junto con el North Field qatarí, conforma el mayor depósito de gas natural del planeta, dividido por una frontera marítima entre ambos países.
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El corazón energético del mundo, bajo fuego
El ataque a South Pars supone un golpe directo a la columna vertebral energética de Irán, pues allí se alberga entre el 8% y el 20% de las reservas mundiales de gas, porcentajes considerables que lo convierten en un activo estratégico no solo para Teherán, sino para el equilibrio energético global. Los ataques, por ende, afectan el panorama energético y los coletazos pueden sentirse en todo el mundo.
En respuesta, Irán amplió el alcance de sus represalias más allá de sus adversarios directos y apuntó a instalaciones energéticas en países del Golfo.
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Qatar calificó el ataque como una “amenaza directa a su seguridad nacional” y ordenó la expulsión de diplomáticos iraníes en un plazo de 24 horas.
Los ataques también alcanzaron o amenazaron infraestructuras en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. En Riad, sistemas de defensa interceptaron varios misiles y drones, aunque fragmentos impactaron cerca de instalaciones petroleras y zonas residenciales, dejando heridos. Entretanto, en Abu Dabi se suspendieron operaciones en una planta de gas como medida preventiva.
La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que continuará atacando objetivos energéticos “hasta su completa destrucción”, en una señal de que la estrategia apunta a golpear el corazón económico de sus adversarios regionales.
Teherán también amenazó con “reducir a cenizas” refinerías y complejos petroquímicos en el Golfo si continúan los ataques contra su territorio.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, elevó el tono al advertir que los ataques contra South Pars podrían tener “consecuencias incontrolables” con impacto global. La advertencia tiene lugar cuando el estratégico estrecho de Ormuz está prácticamente cerrado, afectando una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo.
Golpe a la cúpula iraní
La escalada militar se produce tras una serie de asesinatos de alto perfil dentro del liderazgo iraní que buscan debilitar la estructura del Gobierno.
Entre las víctimas se encuentran el jefe de inteligencia Esmail Khatib y el jefe de seguridad Ali Larijani, en ataques atribuidos a Israel. Estas muertes se suman a la del líder supremo Ali Jamenei, ocurrida semanas atrás.
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El nuevo líder supremo, hijo del líder anterior, Mojtaba Jamenei, ha prometido venganza, aunque su paradero sigue siendo desconocido. A pesar de los golpes, la inteligencia estadounidense sostiene que el régimen iraní permanece operativo, aunque debilitado.
Israel, por su parte, ha confirmado una política de eliminación sistemática de altos mandos iraníes y de grupos aliados en la región. “La serie de eliminaciones no cesará”, afirmó un portavoz militar, en línea con una estrategia que ya ha alcanzado a figuras clave de Hezbolá y Hamás en los últimos años.
Mercados energéticos resentidos
La intensificación del conflicto tuvo un efecto inmediato en los mercados energéticos. El crudo Brent subió cerca de 4% y alcanzó los 110 dólares por barril, mientras que el WTI estadounidense se aproximó a los 100 dólares con un alza del 2%.
El repunte se suma a semanas de presión alcista impulsada por el cierre del estrecho de Ormuz y la incertidumbre sobre la seguridad de las rutas de suministro.
Analistas advierten que la extensión de los ataques a infraestructuras energéticas clave podría provocar interrupciones significativas en la oferta global.
En paralelo, varios productores del Golfo han advertido sobre posibles dificultades para cumplir sus compromisos de exportación. QatarEnergy incluso declaró fuerza mayor días antes tras ataques previos, mientras Kuwait emitió alertas similares.
Con información de AFP y Reuters


