Las muestras marcianas de Perseverance peligran por los recortes de Trump
Era el 18 de febrero de 2021 cuando el último vehículo explorador de la NASA llegó a Marte. Perseverance, al igual que su predecesor Curiosity, es un geólogo robótico que estudia y analiza la superficie marciana directamente con sus instrumentos a bordo: datos de incalculable valor para los investigadores que estudian la historia del planeta rojo y las implicaciones para la posible vida en el pasado de Marte. Uno de sus objetivos, quizá el principal, era recoger muestras de esa superficie, para traerlas de vuelta a la Tierra y estudiarlas en los laboratorios terrestres. Sin embargo, el futuro de este objetivo es más incierto que nunca.
Muestras marcianas
Desde los años 80, se sueña con una misión de retorno de muestras desde Marte. Una que pudiera recoger muestras de la superficie marciana y traerlas de vuelta a la Tierra. Lo mismo se ha hecho con rocas lunares y una multitud de cuerpos más pequeños, como los asteroides Bennu y Ryugu, y sabemos lo valioso que es desde una perspectiva científica: analizar muestras en laboratorios terrestres proporciona mucha más información, más detallada y durante un período más prolongado que los instrumentos miniaturizados de una sonda espacial. Perseverance es la realización de ese sueño científico.
El plan para traerlas de vuelta a la Tierra
Perseverance recogió un total de 33 muestras, la última en julio de 2025. Entre ellas había sobre todo muestras de rocas, pero también algo de regolito marciano e incluso una muestra atmosférica. Las colocó dentro de unas cápsulas y luego las dejó en la superficie.
La idea inicial del programa Mars Sample Return (MSR), una colaboración entre la NASA y la ESA, era que un segundo rover las recogiera, las colocara en una cápsula de reentrada lanzada desde la superficie marciana. Después, interceptada por un satélite en órbita, esta cápsula regresaría a la Tierra con su preciada carga científica. No obstante, este plan cambió: el éxito del helicóptero Ingenuity demostró que era posible aprovechar esta tecnología, tal vez un par de drones, para recoger las cápsulas Perseverance e introducirlas en la cápsula de reentrada.
Los recortes de Trump
El plan MSR era valioso desde el punto de vista científico, y nos habría permitido comprender muchas cosas sobre la historia geológica de Marte y sus condiciones de habitabilidad en el pasado lejano y húmedo del planeta rojo. Pero al mismo tiempo, se trataba de un plan muy complejo y costoso, una de las misiones a Marte más ambiciosas jamás concebidas.
Por eso sufrió numerosos recortes y remodelaciones a lo largo del tiempo hasta recibir el golpe más duro en enero de 2026. La administración Trump recortó la financiación de la misión.
¿Hay futuro para el Mars Sample Return?
Hay que decir que Marte tiene una ventaja: la superficie sufre muy pocos cambios con el tiempo. Las cápsulas se irán cubriendo de polvo, arrastradas por los vientos y las tormentas de polvo, pero permanecerán allí. Por tanto, no se descarta que la misión pueda reactivarse, en momentos más favorables para la ciencia, o quizás incluso para iniciativas privadas o de otras agencias espaciales. Tal vez entonces no todo esté perdido y, tarde o temprano, esas muestras podrían llegar a la Tierra para revelar valiosos detalles sobre el pasado de Marte.
Artículo publicado originalmente en WIRED Italia. Adaptado por Alondra Flores.






