Muerte en la montaña: un veredicto de culpabilidad que puede cambiar las reglas del alpinismo
Los montañistas suelen enfrentarse a desafíos cargados de peligro en su afán de dominar las cumbres más demandantes. Lo hacen conscientes de que actúan bajo su propio riesgo y de que las consecuencias de sus acciones no son imputables a nadie más que a sí mismos.
Pero eso puede cambiar a partir de este 19 de febrero, cuando un tribunal de Innsbruck, en Austria, encontró culpable de homicidio involuntario a un montañista aficionado, Thomas Plamberger, de 37 años, y lo sentenció a una pena de prisión suspendida de cinco meses, por la muerte de su novia Kerstin Gurtner durante un ascenso alpino.
El 26 de enero de 2025, Plamberger y Gurtner iniciaron juntos la escalada al Glossglockner, el pico más alto de Austria y el segundo más elevado de los Alpes después del Mont Blanc, una mole de 3.798 metros donde se combinan viento, bajas temperaturas y laderas escarpadas.
La mujer de 33 años, que a diferencia de su pareja no tenía experiencia previa en montañismo, se sintió demasiado extenuada para completar el ascenso, y fue incapaz de moverse cuando faltaban 50 metros para llegar a la cumbre.
Plamberger partió a buscar ayuda al otro lado de montaña, dejándola sola y sin abrigo mientras soplaban vientos de 74 km por hora y la temperatura se desplomaba a 8º Celsius bajo cero, pero con sensación térmica de -20º.
No activó ningún dispositivo de emergencia hasta las 3:30 am, cuando avisó del peligro a los equipos de rescate. A las 10 am, la mujer fue localizada sin vida, producto de la hipotermia.
Una cadena de omisiones inexplicable
La Fiscalía solicitó tres años de cárcel para Plamberger, la condena más fuerte prevista en la legislación austriaca para el delito de homicidio involuntario, por considerar que el hombre había actuado con negligencia y no había tomado previsiones para prevenir la tragedia.
La serie de omisiones en los que incurrió fue cuidadosamente documentada por la acusación, que consideró que como montañista veterano debió calcular los riesgos de emprender una travesía como esa con una compañera sin experiencia, y atender las señales que le indicaban que debían abortar la misión.
El ascenso se inició con un fuerte retraso, lo cual dejó a los miembros de la pareja expuestos a la posibilidad de que la noche los sorprendiera en la ruta, como efectivamente sucedió.
A pesar de su experiencia en la montaña, Plamberger no reparó en que Gurtner no tenía calzado indicado para la travesía.
A lo largo del juicio, el hombre no supo explicar por qué la dejó a la intemperie sin abrigo, con la manta de emergencia y la bolsa de acampar guardados en su propio morral, que llevó consigo cuando partió por ayuda.
No fue el único comportamiento errático de Plamberger, que no hizo señas a un helicóptero que voló sobre ellos a las 22:50, alertado por otros montañistas de que podía haber excursionistas en peligro.
Tampoco llamó de inmediato a los servicios de rescate y cuando lo hizo, tres horas después de haber dejado sola a Gurtner, «no manifestó la existencia de una situación de emergencia», según la versión de la policía de montaña.
Luego no respondió a llamadas y mensajes de WhatsApp que buscaban averiguar más detalles sobre su situación y la de su pareja. Durante el juicio explicó que había puesto su celular en modo avión para ahorrar batería. No fue hasta las 3:30 am que llamó para pedir ayuda.
Decisión con consecuencias
La defensa de Plamberger, quien se declaró no culpable, argumentó que la muerte de Gurtner se debió a que los servicios de socorro no acudieron con suficiente prontitud.
El juez, que al igual que el acusado tiene formación en montañismo, dijo al momento de pronunciar su sentencia que la mujer estaba a “años luz” del acusado en cuanto a capacidades para un desafío de esta naturaleza.
“Explícitamente lo que le faltaba era experiencia en invierno”, determinó el magistrado, que consideró como atenuantes para no dictar la pena máxima la “condena mediática” a la que ya había sido sometido Plamberger, y la aflicción natural de haber perdido a su compañera sentimental.
Un precedente como éste podría abrir un abanico de implicaciones legales en futuras expediciones, y probablemente dejará al montañismo y otras actividades de riesgo obligadas a reenfocar la forma en que se aborda la aventura.
Con Reuters y medios locales


