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Patrones grabados en huevos de hace 60,000 años apuntan a un pensamiento geométrico temprano

Patrones grabados en huevos de hace 60,000 años apuntan a un pensamiento geométrico temprano
  • Publishedfebrero 13, 2026

¿Cuándo empezamos a comprender los fundamentos de la geometría? Un nuevo estudio de la Universidad de Bolonia nos ofrece una pista, escrita en antiguos fragmentos de concha de avestruz: hace 60,000 años, el Homo sapiens decoraba los huevos de estas aves con grabados regulares y sorprendentemente organizados, que representan una de las pruebas más antiguas de lenguaje simbólico representado por nuestra especie.

La investigación, publicada en Plos One, analizó 112 fragmentos de huevos procedentes de dos yacimientos arqueológicos sudafricanos y uno de Namibia. Se trata de trozos de cáscara de avestruz grabados por la antigua mano humana para decorar muebles que muy probablemente se utilizaban para contener y transportar agua hace más de 60,000 años. El interés de los autores de la investigación era comprender qué reglas seguían nuestros antiguos antepasados al dibujar estas decoraciones: si se trataba de formas y figuras amorfas y extemporáneas, o de líneas trazadas siguiendo alguna representación geométrica abstracta del espacio.

La razón de este interés tiene que ver con lo que los expertos denominan modernidad conductista el conjunto de transformaciones y nuevas capacidades cognitivas que transformaron a un antiguo homínido en lo que hoy conocemos como Homo sapiens, un animal capaz de pensamiento simbólico, creatividad, de transmitir descubrimientos de una generación a otra y crear una cultura, y por supuesto dotado de lenguaje y pensamiento matemático.

Un camino complejo

Se cree que este conjunto de capacidades no apareció de repente, sino que surgió por estratificación: es probable que los primeros sapiens modernos ya poseyeran la mayoría de las estructuras neuronales que las hacen posibles, pero que tardaron cientos de miles de años en desarrollar y transmitir estas nuevas capacidades cognitivas de una generación a otra. En este contexto, los investigadores boloñeses se interesaron por hallar las huellas más antiguas de formas geométricas realizadas por humanos. Y las encontraron en las antiguas conchas de avestruz analizadas en el estudio.

Aplicando innovadores métodos geométricos y estadísticos de análisis, el estudio les permitió reconstruir en detalle las líneas, los ángulos y las trayectorias de las marcas en los antiguos huevos de avestruz. Los resultados muestran que más del 80% de las decoraciones analizadas presentan regularidades espaciales coherentes, con un uso recurrente de ángulos próximos a 90 grados y grupos de líneas paralelas. Las composiciones más complejas, como bandas discontinuas, cuadrículas y motivos romboidales, revelan, según los investigadores, la ejecución de operaciones cognitivas de rotación, traslación, repetición y «incrustación», es decir, la capacidad de construir niveles jerárquicos de signos dentro de una misma superficie.

«Estos signos revelan un pensamiento geométrico sorprendentemente estructurado», explica Silvia Ferrara, profesora del Departamento de Filología Clásica e Italianística de la Universidad de Bolonia, que coordinó el estudio. «Hablamos de individuos que no se limitaban a trazar líneas, sino que las organizaban siguiendo principios recurrentes, paralelismos, cuadrículas, rotaciones, repeticiones sistemáticas: una gramática visual en esencia».

Por el momento, no está claro si los dibujos grabados en los huevos de avestruz tenían un significado o no. Si eran un sistema de etiquetado, diseños simbólicos o motivos puramente decorativos. Pero no se trata de eso; de hecho, los autores subrayan que las implicaciones de la investigación se refieren a las bases cognitivas que permitieron la creación de estas decoraciones. La capacidad de construir configuraciones visuales estructuradas según reglas específicas puede considerarse una pista clave para la aparición del pensamiento abstracto: un paso crucial en la evolución del pensamiento humano.

«Nuestro análisis demuestra que el Homo sapiens de hace 60,000 años ya poseía una asombrosa capacidad para organizar el espacio visual según principios abstractos», concluye Valentina Decembrini, estudiante de doctorado en el Departamento de Filología Clásica e Italianística de la Universidad de Bolonia y primera autora del estudio. «Transformar formas simples en sistemas complejos siguiendo reglas definidas es un rasgo profundamente humano que caracteriza nuestra historia a lo largo de los milenios, desde la creación de adornos, pasando por el desarrollo de sistemas simbólicos, hasta la escritura.»

Artículo originalmente publicado en WIRED Italia. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.