¿Por qué las empresas globales voltean a ver a Latinoamérica? No es solo por el precio

En la industria tecnológica, cada vez más, las empresas buscan talento capaz de colaborar, cuestionar y construir soluciones en tiempo real, aquí es donde el talento local entra en el mapa y se convierte en una alternativa para muchas de las empresas globales.
Hace un año, el reporte “Impact of AI 2025” advertía que la IA no estaba eliminando empleos tech en Latinoamérica, pero sí los está transformando a un ritmo acelerado. Una tendencia a la que los latinos también se están adaptando.
Así lo explica Carl Newton, Managing Director and Global Allshore Lead de Slalom. Desde su experiencia, “lo especialmente en entornos estratégicos y de resolución de problemas complejos, es lo diverso”, ya que la diversidad de perspectivas fortalecía la toma de decisiones y la capacidad de adaptación.
Newton dice que este enfoque se materializaba a través de su modelo Allshore, donde “se integraban de forma intencional perspectivas de distintas geografías, culturas y contextos técnicos en un solo equipo cohesionado”. Esta integración, afirma, permitía que las ideas circularan con mayor libertad y que las decisiones se construyeran a partir de una pluralidad de experiencias.
De hecho, las empresas con equipos diversos tienen hasta 36% más probabilidades de superar financieramente a sus pares, particularmente en industrias intensivas en conocimiento y tecnología. Pero la evolución no es solo estructural; también es cultural.
Para Fernando Gaspar Barros, fundador de Brands like Bands, el verdadero diferencial está en la cultura. “Las culturas empresariales más impactantes son aquellas que trascienden las tendencias y dejan las palabras de moda sobre el compromiso corporativo en la sala de juntas”, afirmó, subrayando que el cambio debe reflejarse en prácticas reales y no solo en discursos.
Desde la perspectiva cultural, Gaspar Barros advirtió que este tipo de integración solo funciona cuando existe una preocupación genuina por las personas. “Los líderes deben esforzarse por crear una plantilla comprometida y conectada, no por su impacto en la productividad, sino por el simple deseo de fomentar una empresa que sea realmente un buen lugar para trabajar”, señaló.
Las ventajas del talento local
Uno de los factores que ha posicionado a América Latina como un socio clave es el overlap horario con Estados Unidos y, en menor medida, con Europa. Pero la cercanía no es únicamente temporal. Existe también una afinidad cultural que facilita la comunicación directa, la colaboración constante y la toma de decisiones en tiempo real.
En un contexto donde los ciclos de desarrollo son cada vez más cortos, esta cercanía se vuelve una ventaja. De acuerdo con Harvard Business Review, los equipos distribuidos que operan con mayor eficacia horaria reducen tiempos de decisión hasta en un 25%, frente a modelos completamente asincrónicos.
Newton resalta que esta combinación habilitaba lo que definió como “flexibilidad radical”: equipos capaces de responder más rápido al cambio, aprovechar las ventajas de los husos horarios y mantenerse alineados con los objetivos del cliente en contextos altamente dinámicos.
Los modelos de entrega distribuida, que combinan talento latinoamericano con estándares globales, permiten cuestionar supuestos, detectar riesgos con mayor anticipación y construir soluciones más robustas. Además, amplían el acceso a habilidades especializadas que no siempre están disponibles en un solo mercado.
Para Gaspar Barros, esta agilidad solo se sostiene cuando el entorno de trabajo fomenta la creatividad. “Al priorizar la creación de un entorno de trabajo excelente, se abrirán las puertas al pensamiento creativo”, afirmó. Y agregó que, a lo largo de su trayectoria, desde su paso por Microsoft hasta la creación de empresas,, había comprobado que “los mejores resultados no siempre son los que cuentan con los mayores presupuestos”.
Una región con retos, pero grandes oportunidades
En un contexto de incertidumbre económica y tensiones, la diversificación geográfica se ha convertido en una estrategia de mitigación de riesgos. Newton dice que los equipos distribuidos aumentaban la resiliencia operativa y permitían mantener el impulso incluso frente a cambios abruptos en el mercado o en la disponibilidad de talento local.
No obstante, este tipo de transformaciones también genera tensiones internas. Gaspar Barros comenta que “cualquier cambio en toda la empresa puede convertirse en una fuente de frustración para los empleados, lo que genera desmotivación y distanciamiento”. Aun así, reconoció que el cambio se volvió inevitable y que las empresas “tienen el deber de tomar decisiones de alto nivel que preserven la sostenibilidad de la organización”.


