¿Por qué se va la gente ?
¿Por qué uno nace y muere? El asunto parece lógico y hasta «sencillo». Morimos porque estamos hechos de sustancia perecedera. Sin embargo, y encima de ser algo extraordinario además, «esa sustancia» diseñada para «morir» contiene algo aún más extraordinario que ella y es la consciencia…
Este latido surge a raíz de la súbita muerte de mi amigo de estudios secundarios Israel Montilla. Nadie lo esperaba, es decir, «aún no», porque uno ve a la gente sana y feliz y de repente, ¡zas! El zarpazo.
Pero sí, la gente se muere porque estamos «programados» para que así sea. Por consecuencias fortuitas, provocadas, enfermedad o el tiempo, entre otras mil razones.
Uno viene a morir, no a pasarla eternamente en este estado material, en este cuerpo perfecto, cual máquina detallada con miles o millones de inimaginables compuestos que nosotros seríamos incapaces de crear.
De la misma manera que no tenemos «el conocimiento» de crearnos, debemos aceptar que, cualquiera que nos haya creado, «deberá» tener el «plan B» para cuando nos toque…
No tenemos ni «pura» idea de lo que somos; solo nos vamos encariñando y aferrando unos a otros y, ante lo inevitable, nos vamos dando consuelo ante las pérdidas y ausencias, guardando «cierta esperanza» de que la muerte no es el final de esto.
Y no debe ser el final más que para el cuerpo, pero no para «eso que entendemos ser», por lo menos así lo viví yo en mis segundos de muerto que experimenté hace muchos años y que ya les he contado.
¿Por qué se va la gente? Porque este lugar al que llamamos tierra y esa «otra cosa» a la que llamamos vida, es un asunto «temporal», un vehículo o medio habilitado para experimentar todas las emociones que necesitamos trabajar desde «otra perspectiva»…
Lógicamente, esta es una especulación más de mi parte. Usted siga creyendo en «las especulaciones» que dejaron otros hace miles de años y que han parido todas las religiones del mundo.
Uno llega, comparte y se va. Otros apenas llegan, se van al momento o a los pocos días. Y los que más, vivirán sobre los cien años. El punto es aprender a no aferrarse y aceptar que la gente se nos va.
Cómo nos iremos, usted y yo. Como se han ido todos los nacidos del 1920 para atrás, y si queda alguno, será una momia más egipcia a punto de embalsamar.
La gente se va porque tiene que irse de este calvario, liberarse del cuerpo y salir disparada flotando libre, como Superman, desapegados de toda esta mierda que nos obliga a trabajar para darle gusto al cuerpo que, como ya dije, es una máquina extraordinaria con el único defecto de «necesitar» las cosas que nunca necesitaremos en «el más allá»…
¡Salud! Mínimo Gentero.
jpm
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