Stanford presenta vacuna nasal que logró proteger contra virus, bacterias y alergias durante 3 meses en pruebas

Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford presentó los resultados de una vacuna nasal de Stanford que, en pruebas experimentales, logró proteger contra virus, bacterias y alergias durante tres meses.
El hallazgo fue publicado en la revista científica Science y se basa en modelos animales, no en ensayos clínicos en humanos.
Según los investigadores, el enfoque no actúa como una vacuna tradicional dirigida a un solo patógeno. En cambio, busca activar la inmunidad local en las vías respiratorias.
Cómo funciona la vacuna nasal de Stanford
La nariz es una de las principales puertas de entrada de virus y otros agentes infecciosos. Por eso, la vacuna nasal de Stanford fue diseñada para estimular la respuesta inmune directamente en la mucosa nasal.
En modelos animales, esta activación generó una protección amplia frente a distintos agentes respiratorios y redujo la inflamación asociada a respuestas alérgicas.
El estudio observó que el efecto protector se mantuvo durante aproximadamente tres meses tras la aplicación.
Es importante aclarar que estos resultados corresponden a pruebas experimentales. Aún no existe una vacuna nasal universal aprobada para uso general en humanos con estas características.
Qué significa este avance científico
La vacuna nasal de Stanford se enmarca en una línea de investigación que busca fortalecer la inmunidad innata en lugar de depender exclusivamente de anticuerpos específicos.
Este enfoque podría ser relevante frente a virus que mutan con frecuencia. Además, abre la posibilidad de métodos de administración más simples y menos invasivos.
Sin embargo, antes de hablar de disponibilidad pública, será necesario realizar ensayos clínicos en humanos para confirmar seguridad, duración del efecto y eficacia real. Ese proceso puede tomar varios años.
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Por qué el estudio genera expectativa
El interés no radica en una solución inmediata. Se centra en el potencial de reforzar la primera barrera del sistema respiratorio.
Si investigaciones futuras confirman estos resultados en personas, la vacuna nasal de Stanford podría representar un paso importante en la prevención de infecciones respiratorias y en el manejo de ciertas respuestas alérgicas.
Por ahora, se trata de un avance experimental prometedor que amplía el panorama de la inmunología moderna y demuestra que la ciencia continúa explorando nuevas estrategias para proteger la salud desde el primer punto de contacto con los patógenos.


