Trabajó años para el FBI mientras operaba una plataforma en la dark web que vendía fentanilo

En un tribunal de Manhattan a principios de este mes, el médico de Arkansas David Churchill describió el día en que encontró el cadáver de su hijo de 27 años, Reed, tras una dosis mortal de fentanilo: la mitad en el sofá, la otra mitad en el suelo, «frío y muerto y rígido», como dijo Churchill al tribunal.
«Como pueden imaginar, fue el peor día de mi vida», expresó el padre, de pie junto a su esposa y reprimiendo las lágrimas. «Esto nos ha destripado y tenemos que vivir con ello todos los días».
Churchill hablaba en la vista de sentencia de Lin Rui-Siang, administrador convicto del mercado de drogas de la dark web Incognito, que vendió más de 100 millones de dólares en estupefacientes antes de cesar su actividad en 2024. Durante la audiencia, el taiwanés de 25 años sería condenado a 30 años de prisión, una de las sentencias más largas jamás dictadas en Estados Unidos por la venta de drogas en la dark web. Las pastillas con fentanilo comercializadas como oxicodona que mataron al hijo de Churchill, un tenista estrella que lidiaba con el dolor de una lesión, estaban entre los miles de kilos de drogas ilegales, incluyendo MDMA, metanfetamina, cocaína y opioides, cuya venta facilitó Incognito en sus casi cuatro años en la red. «Quiero que recuerdes esta cara cuando estés sentado en una celda de la cárcel», esgrimió Churchill dirigiéndose a Lin en el tribunal.
Sin embargo, solo unos minutos después, en esa misma vista de sentencia, la defensa de Lin revelaría públicamente por primera vez que otra parte tenía un papel en los negocios de drogas de Incognito, y quizás incluso en la venta de las pastillas exactas que matarían a Reed Churchill: el FBI.
En la sentencia de Lin y en los documentos judiciales publicados el jueves, su defensa ha señalado a un informante del FBI que ayudó a dirigir el mercado de Incognito durante casi dos años mientras vendía grandes cantidades de estupefacientes, incluidos algunos opioides con fentanilo. El individuo, al que se hace referencia como una «fuente humana confidencial» del FBI en los archivos, actuó como moderador con el poder de eliminar a los vendedores de Incognito que vendían fentanilo (que estaba prohibido en virtud de las normas del mercado), pero en ocasiones supuestamente aprobó la venta de productos marcados como potencialmente contaminados con ese opioide letalmente potente.
«La realidad es que el Sr. Lin dirigía este sitio en asociación con alguien que trabajaba a las órdenes del gobierno», dijo el abogado defensor de Lin, Noam Biale, al juez en la vista de sentencia. «El gobierno tenía la capacidad de mitigar el daño, y no lo hizo».
Píldoras contaminadas, autorizadas para la venta
En una llamada con WIRED realizada desde la cárcel, el propio Lin aseguró que el informante anónimo era socio de pleno derecho del sitio y tenía una participación igualitaria en el mercado y sus beneficios. Lin alega que el informante, cuyo nombre no se ha revelado y a quien Lin se negó a identificar, llevaba a cabo la gran mayoría de las funciones de moderador en el sitio, resolviendo disputas y tomando decisiones sobre a qué vendedores se les permitiría vender drogas y cuáles serían eliminados.
Aunque Lin ha admitido que controlaba el código y la infraestructura técnica de Incognito, destaca que el informante gestionaba directamente una parte importante de los tratos del sitio. En los registros de las comunicaciones del informante con el FBI, éste indicó que supervisaban «el 95%» de las transacciones del sitio. «Dirigían literalmente el sitio», resaltó Lin a WIRED. «Llevaban las operaciones del día a día, todos los aspectos que cabría esperar de un administrador real que no tiene conocimientos técnicos».


