Un futuro humano seguro
El pasado es un elemento importante para entender hacía adonde se dirige el futuro humano. Los primeros habitantes de la tierra carecían de grandes conocimientos, por lo que tuvieron que enfrentar calamidades naturales, sociales y económicas. La convivencia entre ellos no se fundamentaba en valores, sino en las circunstancias presentadas, de ahí que, es entendible la barbarie y esclavitud entre ellos.
La libertad como es concebida en la actualidad no existía, sino que era la ley del más fuerte, para dominar al más débil. De ahí que el poco desarrollo económico formó al señor feudal, constituyéndose en una sociedad de relaciones desiguales en todo sentido. El hombre se imponía sobre la mujer, y sobre los demás hombres no sólo por poseer más fuerzas, sino que controlaba el poder económico; esto hacía una mentalidad de aceptación a su esclavitud.
El desarrollo del pensamiento y el surgimiento de herramientas de trabajo para explotar la naturaleza en favor del hombre, trajo como consecuencia la empleomanía, el libertinaje y la falta de la fe en Dios. No había dependencia de Dios, sino que el hombre comenzó a convertirse en auto suficiente. También surgió la emigración consciente de su realidad. Este cambio permitía la confrontación de ideas, conceptos y creencias.

Todo el pasado del hombre evidenciaba aprendizajes y frustraciones que debían racionalizarse y confeccionarse a la fe. De ahí surge un ateísmo y una creencia más definida que se pueden considerar religiones reveladas y no reveladas. Esta situación provocaría la necesidad de la unificación de esfuerzos, para enfrentar los grandes males sociales y espirituales, por eso se habla de guerras religiosas y no religiosas.
El hombre en su avance hacía la concertación social afectaría las creencias, puesto que se dividió conforme a sus creencias religiosas. Los dioses babilónicos, sirios, egipcios, griegos entre otros. En tal virtud, se debía declarar la existencia de un Dios verdadero y universal, el cual era el Creador y Sustentador de todas las cosas. Este Dios es eterno, pero invisible, Jehová, Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob y del pueblo hebreo.
El futuro humano será seguro, siempre y cuando converjan la fe en el Dios de hebreos, quien a la vez es el Dios de los cristianos, y la obediencia al conjunto de enseñanzas y mandamientos de nuestro Señor Jesucristo, quien es el Hijo de Dios. Esta intersección en el mundo, se manifiesta en la iglesia que Cristo está edificando. En consecuencia, el bienestar del mundo depende de Dios y de la iglesia.
Las libertades religiosas, de conciencia, de expresión, como el avance del conocimiento surgieron del pensamiento cristiano..El aporte dado por las iglesias con los Institutos, escuelas públicas y universidades nunca se les ha reconocido a las iglesias. A pesar de que se les saca en cara supuestos errores del pasado. El evangelio es dador de paz interna y externa, sin Cristo la paz es un acuerdo momentáneo.
Por lo visto, la conversión, arrepentimiento, negación y renuncia de los deseos mundanos son clave para un futuro humano seguro. El hombre sin Dios no puede hacer nada permanente y productivo. La sociedad que asume a Cristo para vivir en él y con él, lo hace con la virtud del amor, buscando el bien de los demás. La lucha cristiana no es con armas, sino por las almas. Cristo venció el pecado, la muerte y a satanás muriendo él.
Dios ha hecho una nueva creación la cual es la iglesia, poco entendida por los hombres, pero que constituye baluarte de la verdad, y expresión de los valores morales, sociales, espirituales y sobre todo, divinos. Un futuro seguro está manifestado en una vida de fe, convivencia humana y desarrollo del pensamiento, tecnológico en beneficio de la humanidad. Este futuro está vinculado a lo terrenal y celestial, pero en Cristo.
jpm-am
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