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Un sistema solar desafía la física: sus planetas gaseosos orbitan más cerca del centro que los rocosos

Un sistema solar desafía la física: sus planetas gaseosos orbitan más cerca del centro que los rocosos
  • Publishedfebrero 13, 2026

Nuestro Sistema Solar está compuesto por planetas rocosos cercanos al Sol, como la Tierra y Marte, y gigantes gaseosos, como Júpiter y Neptuno, que se encuentran más alejados. Tradicionalmente, los astrónomos pensaban que muchos sistemas planetarios podrían seguir un patrón similar, aunque ya se sabía que existe gran diversidad en la arquitectura de exoplanetas.

Hoy, un equipo internacional de astrónomos, liderado por la Universidad de Warwick en colaboración con el Instituto Nacional de Astrofísica (INAF), la Agencia Espacial Italiana (ASI) y las universidades de Padua y Turín, ha descubierto un sistema planetario en la Vía Láctea que desafía parcialmente este patrón.

El sistema solar al revés

En el nuevo estudio publicado en Science, los investigadores de centraron en LHS 1903, una enana roja pequeña, débil y fría situada a unos 116 años luz de la Tierra. A partir de ahí, observaron que el sistema solar es muy similar al nuestro, es decir, comienza con un planeta rocoso que orbita cerca de la estrella y luego dos mundos gaseosos.

Sin embargo, utilizando los datos del satélite CHEOPS de la Agencia Espacial Europea (ESA), el equipo confirmó que el cuarto planeta, el más alejado de la estrella, es rocoso. Esta configuración: rocoso, gaseoso, gaseoso, rocoso, es inusual y muestra que los sistemas planetarios pueden formarse de maneras diferentes a nuestro Sistema Solar, aunque no se puede afirmar que este sea un patrón universal. «Este extraño desorden lo convierte en un sistema único. Los planetas rocosos no suelen formarse lejos de su estrella madre, fuera de los mundos gaseosos», comentó el autor principal, Thomas Wilson.

Según las teorías clásicas, los planetas cercanos a una estrella tienden a ser rocosos, porque la radiación estelar barre sus atmósferas, mientras que los gigantes gaseosos se forman más lejos, donde las temperaturas bajas permiten que retengan gas. En este sistema, el planeta rocoso exterior parece haber perdido su atmósfera o nunca la tuvo, y su existencia indica que la formación planetaria puede ocurrir incluso en entornos pobres en gas.

El exoplaneta Kepler-10b.

Ni siquiera los mejores telescopios pueden ver exoplanetas. Se trata de observar estrellas temblorosas, desplazamientos al azul y tránsitos.

La formación de los cuatro planetas

En un inicio, los autores plantearon varias hipótesis sobre la formación de este sistema planetario, entre ellas, que los planetas intercambiaron sus lugares o que el mundo rocoso pudo perder su atmósfera durante la colisión. No obstante, descartaron esta posibilidad cuando hallaron pruebas de que los 4 planetas no se formaron simultáneamente, sino secuencialmente, desde el interior hacia el exterior. Esta formación escalonada significa que cada planeta evoluciona en un entorno distinto, y que cuando se formó el planeta rocoso más externo, el sistema ya podría haber quedado con poco gas disponible, lo que dificulta la formación de gigantes gaseosos.

«Cuando se formó este último planeta exterior, el sistema solar pudo haberse quedado sin gas, que se considera crucial para la formación planetaria. Hemos encontrado la primera evidencia de un planeta formado en un entorno pobre en gas», comentó Wilson.

Nuevas investigaciones

El descubrimiento no solo identifica un sistema inusual, sino que también ofrece pistas sobre cómo podrían formarse otros sistemas planetarios diferentes al nuestro. Según Isabel Rebollido, investigadora de la ESA: «Históricamente, nuestras teorías sobre la formación de planetas se basan en lo que vemos y sabemos sobre nuestro propio Sistema Solar. A medida que observamos más sistemas de exoplanetas, estamos empezando a revisar nuestras teorías basadas únicamente en él».

Artículo originalmente publicado en WIRED Italia. Adaptado por Alondra Flores.