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Vladimir Putin prohíbe oficialmente a los templos e iglesias del movimiento satanista en Rusia

Vladimir Putin prohíbe oficialmente a los templos e iglesias del movimiento satanista en Rusia
  • Publishedenero 25, 2026

Rusia prohíbe el satanismo tras una decisión judicial clave

Rusia prohíbe el satanismo luego de un fallo de la Corte Suprema que ordena la prohibición de los templos e iglesias vinculados al llamado Movimiento Satanista Internacional. La decisión marca un nuevo capítulo en la política del Kremlin para reforzar el control sobre creencias y expresiones que considera incompatibles con los valores oficiales del Estado.

El dictamen impide que estas organizaciones mantengan espacios físicos, realicen actividades públicas o funcionen de manera formal dentro del territorio ruso. Con ello, Rusia prohíbe el satanismo organizado bajo estructuras reconocibles y con presencia institucional.

Una resolución tomada sin debate público

La audiencia se realizó a puerta cerrada y estuvo presidida por el juez Oleg Nefedov. Se trata del mismo magistrado que ha encabezado otros fallos de alto impacto ideológico en los últimos años. La falta de acceso público al proceso y la ausencia de un debate transparente han generado inquietud entre analistas legales y observadores internacionales.

El tribunal no presentó un listado específico de templos o iglesias afectadas. En su lugar, utilizó una definición amplia que permite a las autoridades interpretar qué espacios o actividades quedan comprendidos dentro de la prohibición.

El respaldo del discurso religioso oficial

La medida no surge de forma aislada. Durante meses, figuras políticas y líderes religiosos impulsaron una narrativa crítica contra el satanismo. En enero, el patriarca Kirill, líder de la Iglesia Ortodoxa Rusa, expresó públicamente su rechazo a la existencia de estos grupos y advirtió sobre su influencia en jóvenes y sectores vulnerables.

Desde los medios estatales, el mensaje se reforzó con la idea de que estas corrientes representan una amenaza para los valores tradicionales y la identidad cultural promovida por el Estado ruso.

Más que una cuestión religiosa

Aunque el fallo se presenta como una acción dirigida a un movimiento específico, expertos señalan que su alcance es más amplio. Cuando Rusia prohíbe el satanismo bajo formulaciones poco precisas, también amplía el margen legal para intervenir sobre expresiones culturales, simbólicas y asociativas que se alejen del marco ideológico oficial.

La ausencia de límites claros genera un escenario de incertidumbre jurídica. En este contexto, distintas manifestaciones culturales o espirituales podrían quedar expuestas a interpretaciones discrecionales por parte de las autoridades.

Un patrón que se consolida en Rusia

La prohibición de los templos e iglesias del movimiento satanista se suma a una serie de decisiones judiciales que han restringido la actividad de organizaciones consideradas indeseables por el Kremlin. En los últimos años, el sistema legal ruso se ha convertido en una herramienta central para regular no solo la política, sino también la vida cultural y simbólica del país.

Con este fallo, Rusia prohíbe el satanismo organizado y refuerza una tendencia clara: el Estado define qué creencias pueden expresarse de forma pública y cuáles quedan fuera del marco permitido.

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Un control cada vez más amplio

El caso refleja cómo el concepto de amenaza en Rusia se ha expandido. Ya no se limita a actores políticos o conflictos externos. Ahora también abarca creencias, símbolos y estilos de vida que el poder considera incompatibles con su proyecto nacional.

La decisión de prohibir los templos del movimiento satanista no solo tiene un impacto legal inmediato, sino que también envía un mensaje claro sobre la dirección que ha tomado el control ideológico en el país.