
El Gobierno busca un pacto social frente a la incertidumbre internacional
Santo Domingo.- En un contexto donde la estabilidad internacional parece pender de un hilo, el presidente Luis Abinader ha decidido mover ficha. No se trata solo de un anuncio administrativo, sino de un llamado de urgencia a la cohesión. El mandatario instruyó este domingo a los ministros de la Presidencia, Hacienda, Economía e Industria y Comercio— a iniciar de inmediato una ronda de consultas con los sectores productivos, políticos y sociales del país. El objetivo es ambicioso pero necesario: un gran acuerdo nacional para blindar la economía dominicana frente a las sacudidas del mercado global.
La decisión no nace del vacío. Tras encabezar una reunión del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, Abinader fue franco sobre el panorama que observa desde el Palacio Nacional. El conflicto en Medio Oriente ha inyectado una dosis de incertidumbre que nadie sabe cuándo se disipará. Ante ese escenario, el Gobierno busca socializar planes que permitan mantener el crecimiento económico sin que el bolsillo de las familias dominicanas termine pagando los platos rotos de una crisis ajena.
Blindaje fronterizo y el factor Haití
Pero la economía no es la única preocupación sobre el tablero. La seguridad nacional ocupa hoy un lugar prioritario en la agenda. El mandatario anunció un reforzamiento inmediato de la vigilancia en la zona fronteriza. Esta medida responde a un cambio significativo en la dinámica de la vecina nación: la llegada del primer contingente de la Fuerza de Supresión de Bandas (GSF), una misión respaldada por la ONU para intentar estabilizar el caos haitiano.
Abinader fue tajante al respecto. La defensa del territorio y la paz pública son, en sus palabras, «responsabilidades irrenunciables». Aseguró que las Fuerzas Armadas se encuentran en estado de alerta y desplegadas para responder ante cualquier eventualidad que surja del complejo proceso de estabilización en Haití. «Actuamos con responsabilidad y prudencia», afirmó, dejando claro que, aunque se apoya la labor de la comunidad internacional en el país vecino, la prioridad absoluta es la integridad de la frontera dominicana.
Un balance entre la seguridad y el civismo
La jornada, celebrada en el Ministerio de Defensa, no solo sirvió para analizar amenazas externas. El presidente aprovechó el cierre del Domingo de Resurrección para pasar balance a lo ocurrido dentro de casa. En un tono más pausado, reconoció el comportamiento de la ciudadanía durante una Semana Santa que registró desplazamientos récord.
El jefe de Estado elogió la labor «extraordinaria» de los organismos de socorro y seguridad agrupados en el COE, así como a los miles de voluntarios que sacrificaron su descanso para cuidar a los demás. Sin embargo, no bajó la guardia, cerrando su intervención con un llamado a la prudencia para quienes todavía se encontraban en las carreteras en el operativo de retorno.
En la mesa de seguridad, acompañaron al presidente figuras clave del orden público: el ministro de Defensa, Carlos Antonio Fernández Onofre; la ministra de Interior y Policía, Faride Raful; y los altos mandos del Ejército, la Policía Nacional y la DNCD. La plana mayor del Estado envía así un mensaje de control en un momento donde la volatilidad externa obliga a República Dominicana a cerrar filas y mirar hacia adentro con cautela y estrategia.








