El vicepresidente estadounidense J. D. Vance partió el lunes 6 de abril por la noche hacia Hungría para expresar el apoyo de Donald Trump a su aliado, el primer ministro nacionalista Viktor Orbán, justo antes de unas elecciones legislativas que se prevén muy reñidas el próximo domingo.
“Se discutirán varias cuestiones relacionadas con las relaciones entre Estados Unidos y Hungría. Evidentemente, estoy seguro de que Europa, Ucrania y todo lo demás también serán temas de conversación”, declaró a la prensa antes de despegar desde la base aérea Andrews, cerca de Washington, afirmando estar contento de reunirse con su “buen amigo” Viktor Orbán.
En el viaje lo acompaña su esposa, Usha Vance y además de reunirse con Viktor Orbán, el vicepresidente tiene previsto pronunciar un discurso centrado en el “rico partenariado entre Hungría y Estados Unidos”, según un comunicado de su oficina.
Última recta antes de las elecciones
El conservador de 41 años es, dentro de la administración estadounidense, uno de los críticos más duros de los gobiernos europeos centristas y progresistas, y uno de los más firmes partidarios de los partidos de derecha radical en Europa.
Su visita representa un respaldo directo a Viktor Orbán en la fase final de la campaña antes de las elecciones del domingo.
El primer ministro húngaro, en el poder desde hace 16 años y cercano a Moscú, podría estar beneficiándose, según analistas, de ayuda secreta de Rusia para aumentar sus posibilidades de reelección.
Parlamentarios del Consejo de Europa han expresado recientemente su preocupación por el carácter «tóxico» de la campaña, marcada por una «propaganda incendiaria» del líder nacionalista, en un contexto de descontento económico y social.
Los sondeos de institutos independientes pronostican una victoria contundente para el partido Tisza, liderado por el conservador proeuropeo Péter Magyar, quien en menos de dos años ha construido un movimiento opositor capaz de desafiar la hegemonía de Orbán, que ha convertido a su país, de 9,5 millones de habitantes, en un modelo de “democracia iliberal”.
Por su parte, las instituciones progubernamentales dan como ganadora a la coalición Fidesz-KDNP de Viktor Orbán, de 62 años.
Viktor Orban y su apoyo a Donald Trump
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«El presidente Trump está profundamente comprometido con su éxito»
Desde su regreso al poder, Donald Trump y su gobierno han abandonado la tradicional cautela pública de Estados Unidos respecto a elecciones extranjeras. La administración ahora toma posición de forma abierta y contundente a favor de líderes considerados alineados con sus prioridades diplomáticas e ideológicas.
El secretario de Estado Marco Rubio también visitó Budapest a mediados de febrero, donde expresó su deseo de “éxito” a su aliado húngaro. “El presidente Trump está profundamente comprometido con su éxito, porque su éxito es nuestro éxito”, declaró en una rueda de prensa junto a Viktor Orbán.
En un discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero, Rubio instó a los europeos a defender la civilización occidental, que —según la administración Trump— está amenazada, entre otros factores, por la inmigración masiva.
Viktor Orbán mantiene una estrecha relación con el gobierno estadounidense, especialmente por su política antimigratoria. Ha visitado en varias ocasiones la residencia de Donald Trump en Mar-a-Lago, en Florida. El presidente estadounidense lo considera un “líder verdaderamente fuerte y poderoso, con una capacidad demostrada para lograr resultados fenomenales”.
Este artículo es una adaptación de su original en inglés








