El mercado del lujo se ha visto afectado por el drástico descenso en la afluencia de público en los muy tradicionales y lujosos centros comerciales de los países del Golfo Pérsico, cuyas economías están sufriendo las consecuencias de la escalada del conflicto de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Con la guerra en Medio Oriente, los titanes europeos del lujo tienen algo nuevo de qué preocuparse, más allá de la política arancelaria de Donald Trump y la todavía incipiente recuperación de la demanda china.
En una semana repleta de resultados trimestrales con corte a marzo, los grandes representantes de la industria plasmaron en números un efecto que ya es evidente en las lujosas tiendas del Golfo Pérsico: la caída en las ventas en un mercado excepcionalmente rentable.
La tanda de reportes inició con el francés LVMH, dueño de marcas como Louis Vuitton, Dior, la joyería Bvlgari y Hennessy, que destacó que el conflicto militar entre Irán y las fuerzas israelíes y estadounidenses tuvo un impacto negativo de alrededor del 1% en las ventas totales del grupo.
Las ventas de Gucci, la marca insignia italiana de la francesa Kering, cayeron un 8% interanual en el primer trimestre, entre otros debido a que la guerra afectó el gasto de los consumidores de Medio Oriente y limitó los viajes internacionales.
En efecto, los ingresos minoristas en Medio Oriente disminuyeron un 11% en el trimestre, según indicó el grupo francés en un comunicado, a pesar del crecimiento registrado en los dos primeros meses del año antes del inicio de la guerra el 28 de febrero.
El también francés Hermès anunció que no solo el enfrentamiento bélico había afectado sus ventas tanto en Medio Oriente como en Europa, sino la menor afluencia de turistas a París y Londres que redujo el apetito por los artículos de diseño.
“El lujo nunca pierde, pero el crecimiento no será igual. Probablemente no veremos alzas de dos dígitos en las ventas”, dijo Camilo Guerrero Villegas, abogado especialista en cultura y lujo, a France 24.
No hay lujo sin turismo
Medio Oriente es un importante centro de tránsito mundial, con aeropuertos que representan alrededor del 14% del tráfico internacional global, recuerda el centro de análisis Oxford Economics.
Una vez iniciado el conflicto, a finales de febrero, el instituto de investigación calculó que, en un escenario prolongado en el que este durara más de uno o dos meses, las pérdidas en términos de visitantes internacionales para la región serían de alrededor de 38 millones en 2026, lo que representa una disminución del 27% interanual.
“En términos de gasto, esto equivale a una pérdida de 56 mil millones de dólares en el año en curso”, señalaba el pasado 2 de marzo, mientras advertía que partía de la base de que era improbable ver una guerra extendida.
Según la agencia Reuters, las ventas en los centros comerciales de Dubái cayeron hasta un 50% desde el inicio de la guerra.
Con Reuters y AP










