Este atajo a Marte inspirado en un asteroide olvidado reduciría el viaje de 400 a 153 días

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En la actualidad, incluso en el mejor escenario, un viaje de ida a Marte podría tomar entre seis y nueve meses, es decir, de 180 a 270 días; el viaje de regreso serían otros seis a nueve meses, para darnos un total de 360 a 540 días (aunque una misión completa de ida y vuelta se extendería a más de dos años debido a las ventanas orbitales). Ese recorrido sigue siendo uno de los grandes retos para colocar seres humanos en el planeta rojo. Pero un estudio publicado en Acta Astronautica propone algo distinto: reducir la navegación a poco más de 153 días, con la posibilidad de llegar al destino en tan solo 33 días. La clave no estaría precisamente en acelerar la nave ni en desarrollar nuevos sistemas de propulsión, sino en acortar el camino.

El reporte sostiene que podemos encontrar “atajos” en la ruta tradicional a Marte si analizamos la geometría del plano orbital de ciertos asteroides, una perspectiva que cambia por completo la forma en que vemos el sistema solar. En otras palabras, no se trata de atajos físicos en el espacio, sino de trayectorias alternativas que podrían ser más eficientes bajo ciertas condiciones orbitales.

Viajar a Marte no es como suele pensarse

La distancia entre la Tierra y Marte varía entre unos 56 y 400 millones de kilómetros. De igual manera que con las misiones a la Luna, salir disparados en línea recta no es una opción realista. La mecánica orbital obliga a que una nave trace curvas y apunte hacia un lugar donde el planeta estará en un determinado tiempo, no a donde se encuentra en ese momento.

Las misiones actuales no tripuladas usan una maniobra que permite saltar de la órbita terrestre a la marciana sin gastar demasiado combustible, aprovechando el tirón gravitacional del Sol. En términos simples, la nave cargada sale y hace una media elipse alrededor de la estrella describiendo una larga curva hasta llegar al destino.

Ese mecanismo (conocido como transferencia de Hohmann) hace que la trayectoria no sea la más corta en distancia, pero sí la más eficiente en consumo de combustible. Una misión de ida termina convirtiéndose en una elipse de 480 millones de kilómetros y entre seis y nueve meses de trayecto.

Pero ¿y si existiera otra forma de moverse entre planetas? Marcelo de Oliveira Souza, autor del paper e investigador del Laboratório de Ciências Físicas (LCFIS) de la Universidade Estadual do Norte Fluminense (en Brasil), sostiene que la perspectiva orbital de algunos asteroides puede revelar trayectorias más directas entre la Tierra y Marte, sin la curva amplia que hoy damos por inevitable.


Ilustración de la Tierra vista desde una cueva.

Desde los tubos de lava de Marte hasta las bolsas de hielo de Europa, los entornos subterráneos pueden ofrecer la mejor oportunidad de encontrar vida, incluso de vivir con seguridad, más allá de nuestro planeta.


Cómo los asteroides podrían indicar pasadizos en la navegación espacial

El autor parte de la siguiente premisa: algunos asteroides, por la forma alargada e inclinada de sus órbitas, cruzan las regiones orbitales de Marte y la Tierra en menos de dos meses. Durante una década, Oliveira exploró cómo esa geometría extrema podía inspirar nuevas trayectorias para misiones espaciales.

Por supuesto, el corto tiempo de viaje de los asteroides se debe en gran medida a su velocidad y a la forma extrema de sus órbitas, no a un “camino especial”. Sin embargo, en ocasiones la orientación de su plano orbital revela alineaciones más directas entre dos puntos del sistema solar. Ese fue el caso del asteroide 2001 CA21, cuya órbita inclinada parecía conectar la órbita de la Tierra y Marte en un intervalo corto.

Oliveira tomó esa orientación como punto de partida. En lugar de usar la visión clásica basada en órbitas y semielipses, adoptó la perspectiva del plano orbital de CA21 para buscar rutas directas entre la Tierra y Marte. Imagina que es como cambiar a la cámara secundaria de un videojuego. Al ajustar el ángulo, aparece un pasadizo que la cámara principal no muestra.

Este atajo a Marte inspirado en un asteroide olvidado reduciría el viaje de 400 a 153 días
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