Vladimir Putin habría reforzado considerablemente las medidas de seguridad a su alrededor, al tiempo que ha reducido al mínimo sus contactos con el mundo exterior. Todo ello en un contexto de sospechas sobre un posible complot contra el presidente ruso, según un informe de un servicio de inteligencia europeo que se ha filtrado a varios medios de comunicación desde el domingo 3 de mayo.
Putin «teme intentos de asesinato, un golpe de Estado, y las tensiones entre los distintos servicios de seguridad no dejan de aumentar», resume ‘iStories’, un medio de investigación independiente en lengua rusa que publicó el lunes el informe íntegro.
Sin smartphone ni transporte público
El origen de esta filtración —de la que también se han beneficiado ‘CNN’ y ‘Financial Times’— no está identificado, pero la fuente ocupa un «cargo en el Gobierno de un país europeo», asegura ‘iStories’.
El retrato de Vladimir Putin que se traza en este informe recuerda al de un padrino de la mafia en la clandestinidad. «No es de extrañar, dado que el régimen de Putin presenta similitudes con el crimen organizado«, reconoce Stephen Hall, especialista en Rusia de la Universidad de Bath.
Por lo tanto, sería imposible llevar un teléfono en presencia del presidente ruso, ya que el servicio de protección presidencial, el FSO, solo permite los móviles sin conexión a internet.
El entorno del presidente ya no tiene permiso para desplazarse en transporte público y debe utilizar obligatoriamente los vehículos que pone a su disposición el FSO. Según el documento filtrado. Aparentemente, este servicio de seguridad también habría pinchado los teléfonos de todos los cocineros, fotógrafos y guardaespaldas que trabajan en el entorno presidencial.
El informe apunta a que Putin pasa cada vez más tiempo en diferentes búnkeres y no ha visitado ninguna instalación militar desde principios de año, «a diferencia de los numerosos desplazamientos de este tipo que realizó en 2025», subraya este informe del servicio de inteligencia europeo.
El FSO también se habría encargado de la protección personal de una decena de generales y otros oficiales del ejército. Una decisión tomada por el Kremlin a raíz de los asesinatos reivindicados por los servicios de inteligencia ucranianos en territorio ruso, como el del teniente general Fanil Sarvarov, asesinado en la explosión de su coche en pleno centro de Moscú en diciembre de 2025.
Miedo a un golpe de Estado
Con la paranoia también llegan las sospechas. La muerte de Fanil Sarvarov llevó a Vladimir Putin a organizar una reunión de emergencia a finales de 2025. Los distintos servicios de seguridad se acusaron entonces mutuamente de no estar a la altura para proteger al entorno presidencial y a la cúpula militar, señala el documento reproducido por ‘iStories’.
Los rumores de un golpe de Estado también se multiplican, según este retrato de un poder ruso que teme a su propia sombra. En el punto de mira: Serguéi Shoigú, el antiguo ministro de Defensa y amigo de toda la vida de Putin. Se le consideraría un «actor potencial que busca desestabilizar» el poder, señala ‘iStories’.
Esta descripción «denota sin duda un alto grado de paranoia en las altas esferas del poder, pero es la evolución de una tendencia observada desde la COVID-19», subraya Jeff Hawn, especialista en Rusia de la London School of Economics.
El presidente ruso ya había adquirido la costumbre, durante la pandemia, de recibir a sus invitados alrededor de mesas gigantescas para mantener la distancia con posibles fuentes de contagio… o de envenenamiento camuflado como coronavirus.
Los acontecimientos recientes pueden haber reforzado los temores del líder del Kremlin. «La captura de Nicolás Maduro por parte de los estadounidenses y los asesinatos selectivos de responsables iraníes por parte de Israel pueden haberle afectado», asegura Kevin Riehle, especialista en servicios de inteligencia y cuestiones de seguridad en Rusia de la Brunel University de Londres. El presidente ruso teme que estos ejemplos inspiren a los ucranianos.
Si las afirmaciones de este informe son ciertas, «ahora hay un deterioro de la estabilidad política en Rusia, con un presidente que tiene dificultades para confiar en el sistema que él mismo ha establecido», resume Jeff Hawn.
La influencia del FSO
La descripción de las crecientes tensiones entre los distintos clanes sugiere también «que Vladimir Putin ya no es tan fuerte como creía», señala Kevin Riehle. El presidente ruso siempre ha sabido enfrentar a unas facciones contra otras, al tiempo que «lograba mantener una unidad a su alrededor, que ahora parece desmoronarse», subraya el experto.
En este contexto, si el líder ruso se aísla cada vez más del mundo real, «vivirá en una burbuja informativa que puede complicar la toma de decisiones y la adaptación a la evolución real de la situación», estima Stephen Hall. No es el marco ideal para librar una guerra en Ucrania, que requiere tener acceso a la información más precisa y actualizada.
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El informe también pone de relieve el papel central del FSO, el servicio de protección del presidente, mucho menos conocido que sus homólogos del FSB, del SVR (el servicio de inteligencia exterior) o del GRU (la inteligencia militar). Kevin Riehle asegura que «el FSO es, sin embargo, muy influyente en el mundo de la inteligencia rusa».
Al igual que el «Servicio Secreto» estadounidense, es el FSO el que selecciona a quienes pueden tener acceso a Vladimir Putin. Y no solo físicamente; «también controla las comunicaciones del presidente», precisa Kevin Riehle.
El FSO cuenta con otra herramienta muy útil en estos tiempos de aislamiento informativo del mandatario: «Este servicio realiza encuestas de opinión, al igual que un instituto de sondeos. Esto le permite tomarle el pulso al país y, a continuación, transmitir esa información al presidente», agrega el experto.
Todas estas herramientas convierten al FSO en un actor importante incluso en tiempos normales. Stephen Hall considera posible «que haya ganado aún más influencia en el clima actual si el presidente considera que los únicos en quienes realmente puede confiar son aquellos que se ocupan de su seguridad».
¿Operación de guerra psicológica?
Sin embargo, hay que tener cuidado de no tomarse todo al pie de la letra en este documento, según Mark Galeotti, especialista en los servicios de inteligencia rusos y director de Mayak Intelligence, una consultora sobre cuestiones de seguridad en Rusia.
Para él, «también podría tratarse de una operación de guerra psicológica dirigida contra el Kremlin». Una opinión que comparte el analista militar Kirill Shamiev, quien enumera en X las diferentes «anomalías» de este informe.
«Hay elementos conocidos desde hace tiempo que aquí se presentan como novedades», explica Mark Galeotti. El informe indica así que el FSO «ha movilizado unidades a lo largo del río Moscova para poder responder a ataques de drones». Pero «hace ya bastante tiempo que el FSO acompaña al presidente con interceptores de drones portátiles», subraya Kirill Shamiev.
La afirmación de que los allegados de Vladimir Putin ya no pueden utilizar el transporte público también suscita escepticismo en Mark Galeotti. «La idea de que el FSO sirva también como servicio de taxi de lujo parece poco creíble», opina.
Pero la afirmación más difícil de digerir para los expertos entrevistados es que Serguéi Shoigú pueda estar tramando un golpe de Estado. «Es uno de los pocos amigos de verdad de Vladimir Putin», afirma Galeotti. «Es cierto que una traición de Serguéi Shoigú parece difícil de admitir», reconoce Kevin Riehle.
Para los expertos, es posible, además, que uno de los principales objetivos de este documento sea crear tensiones entre el presidente ruso y su viejo amigo, introduciendo estos rumores entre informaciones más creíbles.
Porque, aunque para algunos expertos este informe debe tomarse con cautela, «eso no significa que las preocupaciones en materia de seguridad no sean reales en las altas esferas del poder. Pero algunos de los datos que se mencionan son, como mínimo, discutibles», concluye Mark Galeotti. Es como si el servicio de inteligencia europeo intentara echar leña al fuego en Moscú. Lo cual sería una estrategia legítima… ¿informativa?
Este artículo fue adaptado de su versión original en francés.










