Gobierno y AIRD buscan un equilibrio entre rigor y estabilidad social
Por: Redacción DiarioDigitalRD
SANTO DOMINGO. – El bolsillo de los dominicanos y la estabilidad de las empresas locales están hoy en el centro de un complejo tablero de ajedrez global. Con un mercado petrolero que atraviesa su mayor disrupción histórica, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, lanzó una advertencia clara: el país navega en aguas turbulentas, pero lo hace con una estrategia que prioriza el control de daños sin descuidar la paz social.

Durante el Encuentro Industrial organizado por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), Díaz desglosó una realidad cruda. Entre enero y abril, el crudo WTI escaló casi un 80%, un golpe directo a la médula de una economía importadora como la nuestra. Sin embargo, el funcionario defendió el «timing» oficial, asegurando que se ha elegido una velocidad de ajuste que combina la responsabilidad en las cuentas públicas con una mano extendida hacia los sectores más vulnerables.
El escudo frente a los combustibles
La comparativa regional sirve de termómetro para medir el impacto de los subsidios. Mientras en naciones como Chile el gasoil ha trepado un 62%, en territorio dominicano el incremento se ha contenido en un 13.6%. Para el ministro, este no es un dato menor, sino el resultado de una decisión política de absorber el choque externo para no asfixiar el consumo interno ni la producción.
Díaz reveló que, si el panorama se oscurece más, el Estado tiene un «colchón» de hasta RD$45,000 millones en gasto adicional. Aunque esto podría abultar el déficit fiscal, el ministro fue enfático: en tiempos de crisis extraordinaria, la prioridad absoluta es la estabilidad. “Las calificadoras de riesgo no solo miran los números fríos, sino la capacidad de un país para combinar déficits controlados con políticas prudentes”, sostuvo ante el liderazgo industrial.
La visión de los industriales: Menos trabas, más agilidad
Pero la estabilidad no se logra solo con subsidios. El sector privado, representado por Julio Virgilio Brache, presidente de la AIRD, puso sobre la mesa la necesidad de pasar de la reacción a la anticipación. Para los industriales, el momento actual es la oportunidad perfecta para una «limpieza» profunda en la estructura estatal.
“El momento exige remover trabas, corregir distorsiones y construir un entorno más ágil para producir”, sentenció Brache. El planteamiento de la AIRD es directo: una política fiscal que simplifique la vida al que produce y que elimine de una vez por todas esas cargas impositivas que han quedado obsoletas pero que siguen restando competitividad frente al mundo.
Fortalezas en medio de la tormenta
A pesar del nubarrón energético, los indicadores locales muestran señales de resistencia. La economía creció un 4.1% en el primer trimestre y las recaudaciones están por encima de lo previsto. Sectores como el turismo y las remesas siguen siendo las turbinas que mantienen el avión en el aire, sumado a un nivel de reservas internacionales que permite cierta tranquilidad cambiaria.
El encuentro, que cerró con un panel moderado por Mario Pujols, vicepresidente ejecutivo de la AIRD, dejó claro que el éxito dominicano en esta coyuntura dependerá de que la «coordinación fluida» entre el Palacio Nacional y la industria no sea solo un discurso, sino una ejecución diaria. El desafío no es solo sobrevivir a la crisis del petróleo, sino salir de ella con un aparato productivo menos burocrático y más resiliente.










