
En Alberta, la principal región petrolera de Canadá, el separatismo ya no es solo un eslogan. El movimiento independentista ha alcanzado un hito histórico. Por primera vez, un movimiento separatista afirma haber reunido las 178.000 firmas necesarias para convocar un referéndum sobre la secesión de Canadá. La votación está programada para el 19 de octubre, el primer referéndum de este tipo en Canadá desde el de Quebec en 1995. Reportaje de François Rihouay y Joanne Profeta para France 24.
El impulso proviene del Alberta Prosperity Project, liderado por el abogado Jeffrey Rath, que capitaliza el resentimiento de una parte de la población occidental hacia Ottawa. La percepción de que el gobierno federal “menosprecia” a la región, rica en recursos naturales, ha consolidado una base de apoyo sólida: un tercio de los encuestados en la provincia se declara a favor del referéndum.
El movimiento separatista se enfrenta, sin embargo, a múltiples desafíos. El gobierno federal ha intensificado su campaña por el “No”, mientras comunidades indígenas de Alberta han presentado demandas legales acusando a los promotores de recibir interferencia extranjera desde Estados Unidos y calificando sus acciones de “traición”.
En paralelo, la sombra del movimiento MAGA estadounidense se cierne sobre Alberta, conocida como el “Texas del Norte” por sus extensas reservas de petróleo y su cultura petrolera y ranchera.
A pesar de que el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, mostró su respaldo al proyecto en enero, Rath asegura que no recibe financiamiento de la órbita MAGA.
El resultado del referéndum no solo podría redefinir la geografía política de Canadá, sino también generar un precedente en una región estratégica por sus recursos energéticos, desatando un debate nacional e internacional sobre soberanía, economía y la influencia de movimientos externos en los procesos democráticos.










