
Rendimientos de bonos amenazan el rally bursátil global: El alza de las tasas soberanas y el petróleo presionan la economía de EEUU
El panorama financiero de los Estados Unidos enfrenta un punto de inflexión crítico que podría desestabilizar la narrativa de éxito económico de la Casa Blanca. Nigel Green, director ejecutivo de DeVere Group, advierte que el verdadero problema para el gobierno de Donald Trump se está trasladando rápidamente al mercado de bonos, donde la masiva venta de deuda pública por parte de los inversores está empujando los rendimientos a niveles alarmantes.
Green sostiene que este fenómeno pone en jaque directo el prolongado auge de los mercados bursátiles que el mandatario ha capitalizado políticamente a lo largo de sus mandatos.
Tasas soberanas alcanzan máximos de tres años
Los indicadores de renta fija reflejan un endurecimiento estructural de las condiciones financieras globales. La rentabilidad de referencia del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se disparó hasta alcanzar un 4.631%, registrando su nivel más alto desde febrero de 2025.
Paralelamente, indicó el analista financiero, el rendimiento del bono a 30 años tocó brevemente el 5.16%, ubicándose muy cerca de sus máximos de tres años, mientras que los papeles a dos años superaron la barrera del 4.1%.
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Estas cifras reconfiguran la asignación de capital a nivel mundial. Por primera vez en casi 15 años, los inversores cuentan con una alternativa de bajo riesgo que ofrece retornos superiores al 5% en activos a largo plazo, restando atractivo a las valoraciones extremas de las empresas tecnológicas impulsadas por la inteligencia artificial.
A nivel internacional, el impacto fiscal es severo; por ejemplo, la rentabilidad de los bonos soberanos de Japón a 30 años superó el 4.2% por primera vez en la historia económica reciente, reflejando las presiones globales para financiar déficits gubernamentales.
Tensiones geopolíticas impulsan la inflación energética
El mercado de renta fija reacciona con fuerza ante el recrudecimiento de las tensiones internacionales en el Medio Oriente. El precio del crudo Brent sobrepasó los 110 dólares por barril debido al recrudecimiento del conflicto con Irán y la escalada militar directa en torno al estrecho de Ormuz.
Nigel recuerda que este corredor marítimo es vital para la estabilidad energética global, ya que por él transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo.
La combinación de un petróleo a más de 110 dólares y una inflación estructuralmente elevada limita el margen de maniobra de la Reserva Federal y desmantela las expectativas de recortes de tipos de interés.
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El auge accionario estadounidense, sostenido históricamente por un pequeño grupo de empresas de gran capitalización, muestra su fragilidad ante el encarecimiento del dinero barato.
Para la administración actual, el escenario es complejo: una mayor represión contra Irán profundizaría la crisis energética, mientras que una retirada prolongaría el conflicto, manteniendo los costes de refinanciación al alza y erosionando la confianza fiscal de las principales potencias.










