
Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, advirtió el 18 de mayo que una eventual acción militar de Estados Unidos contra la isla causaría un «baño de sangre» con consecuencias imprevisibles para la estabilidad regional, en medio de una nueva escalada de tensión bilateral alimentada por informes sobre supuestos planes militares cubanos con drones adquiridos de Rusia e Irán. El 17, Cuba subrayó su derecho a la «legítima defensa» ante una agresión externa.










