
Apenas seis meses después de asumir el poder, Paz está contra las cuerdas por campesinos, obreros, mineros y maestros que le exigen medidas para enfrentar la peor crisis económica de Bolivia en cuatro décadas. En plena jornada de disturbios, la Fiscalía anunció que ordenó la detención de uno de los líderes de las protestas, Mario Argollo, representante de la Central Obrera Boliviana, el mayor sindicato del país, por supuestos delitos de «instigación pública a delinquir» y «terrorismo». Informe de nuestra corresponsal, Nathalie Iriarte.










