
La posibilidad de un evento de El Niño de gran intensidad comenzó a llamar la atención de científicos y organismos climáticos internacionales. Los modelos más recientes muestran que el Pacífico tropical se está calentando con rapidez y que las condiciones favorecen el desarrollo de El Niño durante 2026.
El fenómeno todavía no está confirmado como un “Súper El Niño”, pero los expertos sí observan señales importantes. Por eso, la vigilancia climática aumentó en las últimas semanas. La principal preocupación está en los efectos que un evento fuerte podría tener en varias regiones del mundo, desde lluvias intensas hasta sequías prolongadas e incendios.
Los modelos apuntan a una alta probabilidad de El Niño
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos informó que El Niño tiene una probabilidad alta de desarrollarse entre mayo y julio de 2026. También señaló que el fenómeno podría mantenerse durante el invierno del hemisferio norte 2026-2027.
El Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad de la Universidad de Columbia también reportó una señal fuerte. Su actualización más reciente muestra una probabilidad muy alta de El Niño para el periodo mayo-julio de 2026. Además, indicó que la región Niño 3.4 del Pacífico ecuatorial registró un calentamiento importante a mediados de mayo.
La Organización Meteorológica Mundial ya había advertido que las condiciones del Pacífico favorecían el regreso de El Niño desde mediados de 2026. El organismo explicó que este fenómeno puede cambiar los patrones de temperatura y lluvia en distintas zonas del planeta.
Qué es El Niño y por qué puede cambiar el clima
El Niño ocurre cuando las aguas del centro y este del océano Pacífico ecuatorial se calientan más de lo normal. Ese cambio puede alterar la circulación de la atmósfera y modificar el comportamiento de las lluvias, las temperaturas y las tormentas.
Sus efectos no son iguales en todos los países. En algunas regiones puede aumentar la lluvia y elevar el riesgo de inundaciones. En otras puede favorecer condiciones más secas, temperaturas más altas y temporadas con mayor riesgo de incendios.
Por eso, los meteorólogos siguen de cerca la evolución del Pacífico tropical. Un cambio de temperatura en esa zona puede influir en sistemas climáticos de gran escala y afectar sectores como agricultura, energía, disponibilidad de agua y manejo de emergencias.
Por qué se habla de un posible Súper El Niño
El término “Súper El Niño” se usa para describir eventos de El Niño muy intensos. No siempre aparece como una categoría oficial en los comunicados científicos, pero se ha utilizado para referirse a episodios excepcionales que generan impactos amplios en el clima global.
En este caso, algunos modelos muestran la posibilidad de que El Niño alcance una intensidad fuerte o muy fuerte hacia finales de 2026. Sin embargo, los organismos climáticos mantienen cautela. La formación del fenómeno tiene una probabilidad alta, pero su intensidad final todavía depende de cómo evolucionen el océano y la atmósfera en los próximos meses.
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Por esa razón, los expertos consideran correcto hablar de un posible evento fuerte en vigilancia. Lo que aún no sería preciso es afirmar que un Súper El Niño ya está confirmado.
Lluvias extremas, sequías e incendios
Un evento fuerte de El Niño podría aumentar las lluvias en algunas regiones y favorecer sequías en otras. Organismos climáticos han señalado que este fenómeno suele influir en zonas como el sur de Sudamérica, el sur de Estados Unidos, el Cuerno de África, partes de Asia central, Australia, Indonesia y sectores del sur de Asia.
Esto no significa que todos esos efectos ocurran al mismo tiempo ni con la misma fuerza en todos los países. Cada evento de El Niño tiene características propias. También influyen la temporada del año, la temperatura del océano, los vientos y las condiciones locales de cada región.
Aun así, un episodio de gran intensidad puede elevar la posibilidad de lluvias extremas en zonas vulnerables. También puede contribuir a periodos secos más largos en otras áreas. Cuando el calor y la falta de humedad se combinan con vegetación seca, el riesgo de incendios puede aumentar.
La intensidad todavía no está confirmada
Aunque los modelos coinciden en una alta probabilidad de El Niño, la fuerza final del fenómeno sigue siendo la gran pregunta. Los expertos todavía no pueden confirmar si será moderado, fuerte, muy fuerte o excepcional.
NOAA ha señalado que existe incertidumbre sobre la intensidad máxima que podría alcanzar. Esto es importante porque un evento más fuerte no siempre produce los mismos efectos en todas partes, pero sí puede aumentar la probabilidad de cambios marcados en lluvia y temperatura.
La Organización Meteorológica Mundial también ha explicado que los pronósticos deben actualizarse con nuevas observaciones. A medida que avancen los meses, los científicos tendrán una imagen más clara sobre la evolución del Pacífico tropical.
Por qué el mundo lo sigue de cerca
El monitoreo de El Niño permite que gobiernos, agricultores, sistemas de emergencia y comunidades puedan prepararse con anticipación. Si los modelos confirman un evento fuerte, muchas regiones podrían ajustar sus planes de manejo de agua, agricultura, energía y prevención de desastres.
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La vigilancia temprana también ayuda a reducir riesgos. Hoy existen satélites, boyas oceánicas y modelos climáticos internacionales que permiten detectar cambios en el océano con mayor precisión. Esa información puede ser clave para tomar decisiones antes de que los efectos sean más visibles.
Por ahora, el mensaje de los expertos es claro. Hay señales fuertes de El Niño para 2026, pero todavía falta confirmar si alcanzará una intensidad extraordinaria. Mientras tanto, los organismos climáticos seguirán actualizando sus pronósticos para entender mejor el posible alcance del fenómeno.










