El nuevo brote de ébola reportado a finales de abril en la República Democrática de Congo ha causado más de 130 muertes sospechosas y 500 casos vinculados a la cepa Bundibugyo de la enfermedad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que, junto con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, lo ha declarado una emergencia internacional de salud pública.
El ébola Bundibugyo generó otros dos brotes en el pasado, todos en la misma región de la cuenca del río Congo: en Uganda en 2007 y en la República Democrática del Congo en 2012. La tasa de mortalidad fue del 30 % al 50 %.
Aun así, el virus Bundibugyo podría ser ligeramente menos letal que la cepa Zaire, la especie más común del ébola, según los primeros análisis de expertos sanitarios.
Un comité técnico de la OMS convocó una reunión de emergencia este martes para analizar las posibles opciones para contener el brote.
La OMS baraja un tratamiento experimental
No existe ninguna vacuna o tratamiento descubierto para tratar un contagio con la cepa Bundibugyo del ébola, contrario a lo que ocurre con la cepa Zaire.
La doctora Anne Ancia, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que habló este martes 19 de mayo con periodistas por videoconferencia desde Bunia, en el este del Congo, afirmó que la vacuna Erbevo —utilizada contra la cepa Zaire— se está barajando como una opción para intentar contener la expansión del virus.
El fármaco, fabricado por Merck MRK.N, ha mostrado indicios de proporcionar cierta protección contra Bundibugyo en estudios con animales. La directora de operaciones de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC), Shanelle Hall, afirmó días atrás que la vacuna mostró «alrededor de un 50% de eficacia» en un experimento con primates.
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La posibilidad de probar esta y otras opciones estará en la agenda de la reunión del Grupo Asesor Técnico de la OMS este martes, según informó esa entidad. Sin embargo, la decisión final recaerá en los gobiernos del Congo y la vecina Uganda, donde también se han detectado dos casos confirmados.
«Cuando se produce un brote con una cepa para la que no existen contramedidas, asesoraremos sobre el mejor enfoque a seguir», declaró el doctor Mosoka Fallah, director interino del departamento científico del CDC africano.
Sin embargo, incluso si se aprobara esa vacuna, tardaría un par de meses en estar disponible. «Trabajamos con instituciones como la Universidad de Oxford y se habla de unos dos meses, pero ojalá podamos acelerar el proceso», indicó en rueda de prensa telemática Anne Ancia.
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La inseguridad dificulta la contingencia
El grupo de vacunación Gavi mantiene una reserva de 2.000 dosis de la vacuna contra el ébola en la República Democrática del Congo, según la directora ejecutiva de esta entidad, Sania Nishtar.
No obstante, la disponibilidad de las dosis no asegura que puedan llegar a la población afectada.
Richard Hatchett, director de la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias —que financia el desarrollo de nuevas vacunas y está analizando posibles candidatas— señaló que el brote de 2018 y 2019 en la misma región del Congo, causado por el virus del ébola Zaire, tardó dos años en controlarse debido a la situación de inseguridad en la zona, incluso con una vacuna que ya estaba aprobada y disponible para su uso.
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La respuesta sanitaria al brote actual también enfrenta el obstáculo de la presencia de grupos armados en las zonas afectadas, con más de dos millones de desplazados internos que podrían ser especialmente vulnerables, según advirtió la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
«La situación de seguridad es muy grave, por lo que realizar pruebas en ensayos clínicos será un reto, pero también será necesario», afirmó Hatchett.
Los recortes globales en ayuda humanitaria representan un problema adicional: Naciones Unidas afirma que este año solo ha recibido una tercera parte de los 1.400 millones de dólares solicitados a la comunidad internacional para responder a las emergencias sanitarias en la República Democrática del Congo.
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Medidas para contener la expansión
Como otras cepas del virus del ébola, la infección por Bundibugyo se transmite por contacto directo con fluidos corporales de pacientes enfermos o fallecidos, como sudor, sangre, heces o vómito.
Esta característica hace de esta enfermedad un virus potencialmente peligroso para los trabajadores sanitarios o los familiares que cuidan de los contagiados. De hecho, el primer caso identificado fue el de una enfermera que acudió a un centro de salud el 24 de abril en la ciudad de Bunia, capital de la provincia de Ituri.
En los otros dos brotes de Bundibugyo, los casos iniciales se identificaron a tiempo, explicó a AP el doctor Tom Ksiazek, virólogo y veterinario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Texas, quien asegura que la detección temprana permitió una rápida respuesta de salud pública, basada en proporcionar al personal sanitario el equipo de protección adecuado, localizar y aislar a las personas expuestas y ofrecer atención médica de apoyo a los pacientes.
La contingencia sanitaria actual se centra en detectar y aislar los casos, rastrear sus contactos e informar a la población sobre cómo evitar el virus.
En la epidemia de ébola en África Occidental, entre 2014 y 2016, garantizar métodos de entierro seguros fue clave para detener la propagación, ya que la gente se enfermaba al preparar los cuerpos de sus seres queridos para los ritos funerarios, explicó a AP Celine Gounder, especialista en enfermedades infecciosas.
La representante de la OMS en la RD Congo, Anne Ancia, explicó en rueda de prensa este martes que uno de los primeros casos registrados en el actual brote fue el de una persona que falleció el 5 de mayo en Bunia y fue colocado inicialmente en un ataúd, pero después cambiado a otro por la familia, ya que consideraron que el primero «no era adecuado para el fallecido».
En consecuencia, la representante de la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR) Laura Archer señaló en la misma comparecencia ante la prensa que se están enviando equipamientos para que los entierros puedan ser más seguros y dignos.
Los expertos también señalan que es fundamental asegurar que los trabajadores sanitarios cuenten con el equipo de protección adecuado.
El ébola no es un problema nuevo en RD Congo. De hecho, este es el decimoséptimo brote que sufre el país de África oriental, por lo que las autoridades se muestran esperanzadas en que en esta ocasión también logre contenerse. ¿Cuántas vidas podrán salvarse antes de ello?
Con AP, Reuters y EFE










