Un malecón que cambia la forma de mirar el mar en SDE

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La obra en SDE redefine el litoral y activa la vida urbana

Santo Domingo Este. – Hay obras que se sienten apenas las cruzas. Esta no. Aquí el cambio se nota en la forma en que la gente camina, se queda, vuelve. El malecón de Santo Domingo Este dejó de ser un borde olvidado para convertirse en un punto de encuentro. Y eso, más allá de cifras, pesa.

Presidente Abinader y ministro Collado inauguran la segunda etapa del malecón de Santo Domingo Este.

El presidente Luis Abinader y el ministro de Turismo, David Collado, encabezaron la entrega de la segunda etapa del proyecto, cerrando un ciclo que tomó dos fases y una inversión total que supera los RD$685 millones.
Solo en esta etapa final se destinaron más de RD$314 millones para completar la transformación del litoral.

Pero el dinero aquí no es el titular. Lo importante es lo que provoca.

Volver a mirar el mar

Durante años, la ciudad vivió dándole la espalda al mar. Collado lo dijo sin rodeos: llegó el momento de aprovechar esos espacios para la gente, para quienes viven ahí y para quienes llegan buscando algo distinto.

El proyecto forma parte de un plan más amplio que impulsa el Ministerio de Turismo para recuperar los frentes marítimos en distintas zonas del país.

Y en este caso, la idea es clara: que el litoral se vuelva cotidiano. Que no sea solo una postal o un lugar de paso.

Cuatro kilómetros que se sienten largos

La intervención cubre 4.1 kilómetros a lo largo de la avenida España, desde la Base Naval Dominicana hasta la autopista Las Américas.
En ese tramo hay más de 237 mil metros cuadrados de parque natural.

No es solo longitud. Es diversidad de usos.

Aceras amplias, ciclovía, caminos internos, áreas verdes, pequeñas plazas que invitan a quedarse. Ocho microplazas, para ser exactos.
Hay once áreas de estacionamiento, lo que cambia bastante la dinámica del acceso.

Se suman luminarias, drenaje pluvial, mobiliario urbano. Detalles que, en conjunto, hacen que el espacio funcione.

Comercio y movimiento

El impacto económico ya empieza a notarse. Restaurantes, vendedores, servicios. Todo se activa cuando hay gente caminando sin prisa.

Ese es uno de los objetivos principales: que el malecón no sea solo bonito, sino útil. Que genere movimiento.

El propio Abinader habló del dinamismo que viene tomando Santo Domingo Este, un municipio que, poco a poco, se sacude la etiqueta de zona dormitorio.

Y el malecón se suma a esa narrativa. No la explica completa, pero sí la empuja.

Un espacio que hay que cuidar

En medio de la inauguración, hubo una idea que se repitió varias veces: esto no termina aquí.

El llamado fue directo a los munícipes. Cuidar el espacio, hacerlo suyo, mantenerlo vivo.

Porque estas obras tienen algo frágil. Sin uso real, sin apropiación, se apagan. Pero cuando funcionan, cambian hábitos.

Algo más que infraestructura

Lo interesante de este proyecto no está solo en lo construido. Está en la posibilidad.

Un lugar donde alguien puede correr en la mañana, leer frente al mar en la tarde o simplemente sentarse a ver cómo cae la noche sin pagar nada por eso.

Ese tipo de espacios, aunque suene simple, redefinen la ciudad.

Y quizá ahí está lo más valioso: que este malecón no obliga a nada. Solo invita.

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