«Te daban una paliza y ‘bienvenido a Israel»: expulsados los 430 activistas de la flotilla para Gaza

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«Todos» los miembros de la Flotilla Global Sumud detenidos por Israel, mientras intentaban llegar a Gaza con ayuda humanitaria, fueron expulsados de Israel este jueves 21 de mayo según anunció el Ministerio de Relaciones Exteriores del país en una escueta publicación en redes sociales.

Israel habla de «deportación» de los activistas, aunque los afectados describen los hechos como un «secuestro», ya que indican que fueron detenidos en aguas internacionales y trasladados a la fuerza a territorio israelí, donde permanecieron detenidos hasta hace unas horas.

Alrededor de 430 activistas de 45 nacionalidades se encontraban a bordo de los 50 barcos de la flotilla, según los organizadores del grupo. Las autoridades del Estado de mayoría judía aseguran que todos, extranjeros, ya fueron expulsados, con la excepción de una mujer de nacionalidad israelí, quien permanece detenida y a la espera de una audiencia en el Tribunal de Primera Instancia de Ashkelon, según informó el grupo de defensa de los derechos legales Adalah, que la identificó como Zohar Regev.

Los ahora exarrestados fueron sacados del país desde un aeropuerto civil cercano a la ciudad de Eilat, en el sur de Israel, reportó el Centro Legal para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel (Adalah). 

Las expulsiones se llevaron a cabo en tres vuelos que llegaron a la capital turca, Estambul, a lo largo de la tarde de este jueves. El ministro de Relaciones Exteriores turco, Hakan Fidan, declaró previamente que su Gobierno tenía previsto organizar vuelos especiales desde Israel para repatriar a sus cerca de 85 ciudadanos, así como a algunos activistas de terceros países. Los activistas no turcos serán retornados a sus respectivos países.

Antes de ser llevados a prisión y retirados del territorio israelí, los activistas fueron obligados a arrodillarse, en fila, con las manos atadas a la espalda, en presencia del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, quien ondeó una bandera de ese país con el himno nacional de fondo. Burlas y humillaciones que se observan en un video publicado por él mismo, que ha detonado la condena de varios países.

«Mírenlos ahora. Vean cómo se ven ahora, no son héroes ni nada por el estilo», dice Ben-Gvir en el video mientras pasa junto a los activistas. Esta actitud despertó una condena generalizada desde múltiples países y órganos internacionales e incluso dentro de sus copartidarios y aliados.

Tras condenar la actuación del titular de Seguridad Nacional, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenó el miércoles deportar a los detenidos «lo antes posible».

La flotilla zarpó de Barcelona a mediados de abril. El día 30 de ese mes, Israel interceptó una veintena de embarcaciones cerca de la isla griega de Creta, lo que obligó a la mayoría de sus activistas a desembarcar allí.

Posteriormente, los participantes se reagruparon y más de 50 barcos partieron del puerto turco de Marmaris el 14 de mayo rumbo al enclave palestino.

Pero las fuerzas israelíes comenzaron a detener nuevamente las embarcaciones el pasado lunes 18 de mayo a unos 268 kilómetros de Gaza, frente a la costa de Chipre.

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Denuncias de «violencia física y sexual»

«Me patearon en las piernas y me golpearon en la cara. Son personas que saben lo que hacen, así que no tengo marcas visibles importantes (…) Te daban una paliza y te decían: ‘Bienvenido a Israel». Esta fue la denuncia del periodista italiano Alessandro Mantovani a su llegada al aeropuerto Fiumicino de Roma, tras ser deportado este jueves desde Israel.

Otro activista italiano, Dario Carotenuto, diputado del Movimiento 5 Estrellas, aseguró haber recibido un puñetazo en el ojo y patadas durante su detención.

La Flotilla Global Sumud señaló este jueves un «grave patrón de escalada de la violencia contra los defensores de los derechos palestinos» y denunció «violencia física y sexual generalizada y sistemática» durante la detención de los barcos por parte de Israel.

Bader Alnoaimi, miembro del equipo legal del movimiento, detalló en una rueda de prensa que al menos «tres participantes resultaron heridos como resultado del uso de armas no letales disparadas contra sus barcos durante la operación de interceptación» y reveló que una «embarcación fue embestida por un barco militar» israelí.

«No es un delito mostrar solidaridad y brindar ayuda humanitaria a las personas que la necesitan urgentemente en Gaza»

Miriam Azem, también integrante del equipo legal de la flotilla, habló de «niveles de violencia realmente extremos», que se reflejan en docenas de sospechas de costillas rotas, el uso repetido de pistolas táser, acoso sexual y abusos sexuales, además de palizas y relatos repetidos de personas retenidas en posiciones de estrés durante periodos prolongados de tiempo».

Entre estos «niveles de brutalidad empleados», los portavoces citaron el caso de un activista que «fue obligado a desnudarse y correr mientras los guardias se reían».

Thameen al-Kheetan, portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, comentó a la agencia de noticias Reuters que la detención de los activistas en el mar parecía ilegal y que cualquier maltrato debía ser investigado y los responsables debían rendir cuentas.

«No es un delito mostrar solidaridad y brindar ayuda humanitaria a las personas que la necesitan urgentemente en Gaza», señaló el portavoz de la oficina de la ONU.

El año pasado, las autoridades israelíes bloquearon otro grupo de 50 barcos y 500 tripulantes que intentaban llevar ayuda humanitaria a Gaza, entre ellos la activista climática sueca Greta Thunberg, el nieto de Nelson Mandela, Mandla Mandela, y varios legisladores europeos.

Muchos de los expulsados entonces también denunciaron haber sido maltratados por el Ejército israelí.

Bader Alnoaimi detalló que en la anterior flotilla, la que fue interceptada el 29 de abril en aguas internacionales cercanas a creta, «la mayoría de los participantes fueron sometidos a tratos que equivalen a la tortura, incluyendo patadas, golpes fuertes en la cabeza, estrangulamiento, inundación con agua de las zonas para dormir y condiciones climáticas frías».

La tormenta arrecia sobre Ben-Gvir: Italia pide a la UE que lo sancione

El anuncio de la expulsión de los tripulantes de la flotilla no contuvo el alud de críticas y represalias contra Israel, concretamente contra el ministro Itamar Ben Gvir, desde múltiples actores de la comunidad internacional.

El Gobierno italiano, uno de los primeros en quejarse tras la publicación del video de los activistas, pidió formalmente a la Unión Europea que sancione al ministro israelí por «someterles a vejaciones y humillaciones» y «violar los más elementales derechos humanos».

La solicitud tenía como remitente a la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, quien definió el trato recibido por los activistas como «degradante e injusto».

«La conducta del ministro israelí Ben-Gvir es impropia de cualquier persona que ocupe un cargo en una democracia», manifestó Kallas en un comunicado.

Entretanto, Polonia anunció que prohibirá la entrada al país a Ben-Gvir, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores, cuyo titular, Radoslaw Sikorski, convocó al encargado de negocios de Israel en Varsovia.

«En un mundo democrático, no se abusa ni se regodea a costa de las personas detenidas. Exigimos justicia para nuestros ciudadanos y consecuencias para ustedes», señaló el ministro polaco.

Francia también convocó a un diplomático israelí de alto rango este jueves  para expresar la indignación del Elíseo por el video publicado por Ben-Gvir. No obstante, el portavoz de Exteriores francés, Pascal Confavreu, consideró que es demasiado pronto para hablar de sanciones contra el ministro israelí, en rechazo a la propuesta del Gobierno italiano.

Países Bajos, Portugal, España y Canadá también anunciaron el miércoles que convocarían a los embajadores israelíes, mientras que Reino Unido se sumó a esa postura este jueves.

«Este comportamiento viola las normas más básicas en materia de respeto y dignidad humana», declaró el Ministerio de Relaciones Exteriores británico en un comunicado.

Al fuego amigo contra Ben Gvir desde Israel, por parte del mismo Benjamin Netanyahu y otros ministros israelíes, se sumó la condena del embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, quien afirmó que el ministro había «traicionado la dignidad de su nación».

Con Reuters, AP, EFE y medios locales

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