Parece que encontramos los restos de una estrella primigenia, uno de los objetos más esquivos del universo

service
Compartir

Comparte este artículo

o copie el enlace

Una de las más grandes sorpresas que ha arrojado el telescopio espacial James Webb han sido unos diminutos, pero brillantes puntos rojos en el universo primitivo. Su luz proviene de los primeros cientos de millones de años posteriores al Big Bang, una franja en la cronología del universo de la que todavía sabemos muy poco.

Los puntos rojos son una anomalía. Son demasiado pequeños para ser galaxias tempranas y no muestran señales de actividad en rayos X, algo típico de agujeros negros supermasivos que están devorando materia. Los modelos actuales de formación estelar tampoco pueden explicarlos satisfactoriamente. Por ello, comienzan a surgir hipótesis exóticas. Por ejemplo, tal vez son estrellas alimentadas por agujeros negros, una idea todavía especulativa pero que intenta llenar los huecos que deja la física conocida.

Puntos rojos diminutos 600 millones de los despus del Big Bang.

Estos son algunos de los puntos rojos que han aparecido en las observaciones del universo profundo.

NASA, ESA, CSA, STScI, Dale Kocevski (Colby College)

Sin embargo, es probable que la explicación sea más simple, aunque igual de sorprendente. Algunos de esos puntos rojos podrían ser supernovas originadas por las primeras estrellas que se formaron en el universo, o incluso enanas marrones ultrafrías dentro de nuestra propia galaxia.

En busca del “Moby Dick” cósmico

Los astrónomos apodan a las estrellas primordiales como el “Moby Dick” de la astronomía, en referencia a la mítica ballena blanca. Estas estrellas posiblemente alcanzaron masas decenas o cientos de veces mayores que la del Sol, ardieron a temperaturas extremas incluso para estándares cósmicos, nacieron “puras”, es decir, libres de metales, fusionando hidrógeno y helio, y actualmente todas las que se formaron, con toda seguridad, ya murieron.

Pero telescopios avanzado como el James Webb tienen el potencial de acceder a esa parte del universo temprano donde las primeras estrellas vivieron. La clave está en saber identificar sus firmas. Y es aquí donde brilla un reciente artículo científico en espera de revisión por pares.

Los autores analizaron la posibilidad de que uno de estos puntos rojos detectados, nombrado Capotauro, muestre indicios de una explosión estelar detonada por la muerte de una estrella primordial.


Concepto de pequeños agujeros negros primordiales.

Para comprender cómo surge el neutrino más energético de la historia, quizá habrá que considerar explosiones de agujeros negros surgidos instantes después del Big Bang.


Capotauro parece una explosión, más que una galaxia

Los científicos encontraron a Capotauro en 2022 como un objeto casi imperceptible. 800 días después, el punto rojo aumentó su brillo cerca de un 20%. Mientras tanto, Capotauro solo es visible en los filtros más rojos del telescopio, pero desaparece cuando se observa con filtros más azules. Las galaxias antiguas no se comportan así. Las supernovas sí.

Al comparar los datos con modelos de supernovas teóricas, encontraron una coincidencia llamativa. Capotauro encaja casi a la perfección con la explosión de una estrella primordial de unas 250 veces la masa del Sol, una de las llamadas supernovas de inestabilidad de pares. Estas explosiones son tan poderosas que, vistas desde la Tierra, pueden seguir brillando durante años, porque la expansión del universo estira tanto la luz como el paso del tiempo.

El espectro (la huella digital de la luz) también coincide. Capotauro muestra una pendiente ascendente hacia longitudes de onda más largas y señales débiles de elementos como el magnesio, justo lo que se espera de una estrella masiva que acaba de fabricar esos elementos en su interior antes de estallar.

Parece que encontramos los restos de una estrella primigenia, uno de los objetos más esquivos del universo
wpChatIcon
    wpChatIcon