El Gobierno de Honduras desplegó este jueves 21 de mayo fuerzas militares y policiales en dos zonas del país luego de que sendos ataques armados dejaran un saldo de al menos 16 muertos, entre ellos seis efectivos de seguridad.
La primera masacre ocurrió de madrugada en una hacienda del sector de Rigores, en el municipio de Trujillo, sobre la costa caribeña del departamento de Colón.
Un grupo de hombres armados llegó al lugar y mató a balazos a los presentes. La cifra preliminar habla de diez víctimas, todos trabajadores.
El portavoz de la Policía Nacional, subcomisario Edgardo Barahona, explicó que al llegar al lugar la situación era confusa.
«En la hacienda no hay ningún cuerpo, al parecer los familiares se los llevaron a sus casas y tenemos que establecer dónde están», precisó a la agencia The Associated Press (AP).
El segundo ataque se produjo cerca de la frontera con Guatemala, en la comunidad de Corinto, municipio de Omoa.
Miembros de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco) fueron atacados cuando intentaban ingresar a una vivienda en el marco de un operativo antidrogas contra una banda dedicada al tráfico y distribución de drogas en la región norte del país.
Al menos seis agentes murieron en el enfrentamiento, junto a un presunto integrante de la banda.
El choque derivó en el cierre temporal del paso fronterizo entre Honduras y Guatemala por Corinto. En paralelo, efectivos militares y policiales desplegaron retenes y operativos en puntos clave del municipio de Omoa.
Frente a la gravedad de la situación, el Gobierno convocó una reunión de emergencia entre las conducciones de Seguridad y las Fuerzas Armadas y anunció la intervención inmediata en ambas regiones.
El ministro de Seguridad, Gerson Velásquez, declaró ante la prensa que todavía manejaban información escasa: por el momento, aseguró, no tienen «información oficial de cuántos son los cadáveres ni de dónde están».
Las autoridades prometieron transparencia y celeridad en las investigaciones.
«Se conformarán equipos investigativos conjuntos, integrados por fiscales, unidades de inteligencia y especialistas en medicina forense, con el objetivo de garantizar absoluta transparencia en los procesos y obtener resultados contundentes e inmediatos que permitan esclarecer los hechos», indicó la Secretaría de Seguridad en un comunicado.
La cartera también se comprometió a «fortalecer la confianza ciudadana y reafirmar el compromiso institucional en la lucha frontal contra la impunidad criminal».
Colón arrastra décadas de conflictividad: los enfrentamientos entre campesinos y guardias privados por la disputa de tierras han dejado más de 200 muertos en la región.
Por ahora, las autoridades no manejan hipótesis sobre si esa historia tiene alguna relación con la masacre de esta madrugada.
«El Estado de Honduras actuará con firmeza para capturar a los responsables», cerró el comunicado oficial.
Con EFE, AP y medios locales










