
La confianza y el clima de negocios ceden terreno frente al cierre de 2025, aunque las fábricas mantienen el pulso inversor.
Santo Domingo.- A los industriales dominicanos se les nota la cautela en la libreta de apuntes del primer trimestre de 2026. Nadie habla de vacas flacas, pero el rugido que traían a finales de 2025 se ha ido apagando un poco. La más reciente radiografía de la Asociación de Industrias (AIRD) muestra un sector que sigue creciendo, sí, pero con el pie cambiado y los ojos muy abiertos a lo que pueda pasar.
Los números fríos de la Encuesta de Coyuntura Industrial no engañan. El Índice de Confianza Industrial (ICI) se clavó en 55.1, una cifra sólida, pero que palidece si la pones junto al cierre del año pasado. Más de lo mismo pasa con el Índice de Clima Empresarial (ICE), que bajó de 58.8 a 53.9 en apenas tres meses.
La buena noticia es que ambos indicadores respiran todavía muy por encima del umbral crítico de 50.0, esa línea roja que separa el optimismo de la contracción. Llevamos desde 2012 sin perforar ese suelo en la confianza; no es poca cosa.
Aquí el detalle está en los inventarios. Las fábricas produjeron más rápido de lo que lograron vender en el trimestre. La producción marcó un saldo de 56.9 frente a unas ventas que se quedaron en 53.4. ¿El resultado? Que el 86.3% de las empresas reportó tener inventarios en niveles adecuados, un salto notable comparado con ese 74% del trimestre anterior. Es decir, el almacén no revienta, pero tampoco hay una rotación frenética.
Donde no hay medias tintas es en la inversión. Esa es la apuesta de largo aliento que sostiene el ánimo. El 92.8% de las empresas consultadas aseguró que puso dinero sobre la mesa para aumentar su capacidad de producción entre enero y marzo.
La joya de la corona sigue siendo la compra de maquinaria, un rubro que escaló del 23% al 27% en las preferencias. El músculo lo están ensanchando pensando en lo que viene, sobre todo mirando a la calle internacional: un sólido 77.4% de las firmas colocó parte de su producción en mercados externos.
El talante para el próximo trimestre es de realismo contenido. Las expectativas de ventas se disparan a un saldo de 66.2 puntos, un deseo que contrasta con la percepción actual, más rala.
En el clima de negocios, lo que más pesa en la cabeza del empresario es la bajada de la percepción sobre la economía internacional, que se derrumbó de 54.8 a 41.0 puntos. Sin embargo, en la trinchera local, la situación de la empresa se mantiene robusta en 62.0 y el clima para invertir, en 58.0.
La película de este 2026 arranca, por tanto, con un sector que no se deja llevar por la euforia, pero que tampoco guarda la chequera. Un compás de espera activo.










