
De regreso a sus países de origen tras ser deportados, los activistas de la flotilla Global Sumud, que se dirigía a Gaza y fue interceptada por Israel, denuncian haber sido víctimas de maltratos y abusos por parte de las autoridades israelíes mientras permanecían bajo custodia. Torturas, castigos y abusos sexuales figuran entre las acusaciones formuladas por los activistas. Por su parte, el ministro israelí de extrema derecha, Itamar Ben-Gvir, recibió una condena generalizada tras publicar en su cuenta de X un video que mostraba a los activistas siendo humillados.










