Un acuerdo de 60 días para evitar una escalada regional
Según reveló el portal de noticias ‘Axios’, que citó un funcionario estadounidense, y confirmaron posteriormente las agencias de noticias Reuters y AP a través de distintas fuentes diplomáticas y gubernamentales, el borrador contempla un memorando de entendimiento con una duración inicial de 60 días.
El pacto sería prorrogable si ambas partes consideran que las negociaciones avanzan. Durante ese período se implementaría un alto el fuego ampliado y comenzarían discusiones para un eventual acuerdo nuclear definitivo.
El núcleo del entendimiento consiste en un esquema de “alivio a cambio de resultados”, según un funcionario estadounidense citado por ‘Axios’. El plan busca congelar temporalmente las hostilidades mientras se negocian cuestiones más complejas vinculadas al programa nuclear iraní y a la estabilidad regional.
Según los detalles citados por la fuente de ‘Axios’, durante esos 60 días, Irán se comprometería a mantener abierto el estrecho de Ormuz y retirar las minas desplegadas en la zona para garantizar el libre tránsito marítimo.
A cambio, Washington levantaría parcialmente el bloqueo sobre puertos iraníes y flexibilizaría ciertas sanciones petroleras para permitir que Teherán vuelva a exportar crudo.
Sin embargo, el pasado 18 de mayo, la República Islámica anunció oficialmente la creación de un organismo para cobrar peajes a embarcaciones en el estrecho de Ormuz. Por ende, recalcó que la navegación por la crucial vía marítima estaba «sujeta a una coordinación completa» con sus entidades, por lo que «el paso sin permiso será considerado ilegal».
Es un cambio radical, dada la libre navegación antes de que EE. UU. e Israel iniciaran la guerra contra Teherán, que busca reparar los daños contra su país. Pero es una medida frontalmente rechazada por la Administración Trump y la ONU.
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¿Cuándo sería reabierto el estrecho de Ormuz?
El mandatario estadounidense, Donald Trump, el acuerdo con Irán está “prácticamente negociado” y que reabriría el estrecho de Ormuz. “Se ha negociado en gran medida un acuerdo, pendiente de su formalización, entre los Estados Unidos de América, la República Islámica de Irán y los demás países que figuran en la lista. Por otra parte, mantuve una conversación telefónica con el primer ministro Bibi Netanyahu, de Israel, que, asimismo, transcurrió muy bien. En estos momentos se están debatiendo los aspectos y detalles finales del acuerdo, que se darán a conocer en breve. Además de muchos otros elementos del acuerdo, se abrirá el estrecho de Ormuz”, aseguró.
Sin embargo, menos de un día después, este domingo, el líder de la Casa Blanca emitió una nueva declaración en sus redes sociales, en la que aseguró que dio órdenes a su equipo negociador de «no apresurarse» y mantener el bloqueo a los puertos iraníes hasta que la República Islámica firme un acuerdo.
El estrecho de Ormuz es uno de los corredores energéticos más importantes del mundo. Su cierre parcial desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán provocó fuertes tensiones en los mercados internacionales y una suba de los precios del petróleo y del gas. La reapertura gradual del paso marítimo es considerada una prioridad para evitar una profundización de la crisis energética global.
Las declaraciones de Trump, emitidas el sábado mediante su plataforma Truth Social, llegó antes de que el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmara que un acuerdo entre las dos partes puede ser anunciado este domingo 24 de mayo.
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El programa nuclear, el punto más sensible
El principal punto de disputa sigue siendo el programa nuclear iraní. El borrador establece que Irán deberá comprometerse a no desarrollar armas nucleares y negociar la suspensión del enriquecimiento de uranio, así como la eliminación de sus reservas altamente enriquecidas.
Funcionarios regionales citados por AP indicaron que Teherán habría aceptado discutir la entrega o dilución de parte de sus reservas de uranio enriquecido al 60%, un nivel cercano al necesario para fabricar armamento nuclear. Parte de ese material podría ser transferido a un tercer país, posiblemente Rusia.
Sin embargo, se mantienen las desavenencias en torno a este asunto. Y es que un funcionario de Irán, que habló con la agencia de noticias Reuters, indicó que su país no ha accedido a entregar sus reservas de uranio altamente enriquecido.
En las últimas horas, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, señaló que su país está «listo para garantizar al mundo» que no busca armas nucleares, aunque no divulgó más detalles.
Según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Irán posee actualmente más de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60%. Aunque Teherán insiste en que su programa tiene fines civiles y pacíficos, Washington y sus aliados consideran que ese nivel de enriquecimiento representa un riesgo estratégico.
Reuters informó que Donald Trump reiteró a Israel que no firmará un acuerdo definitivo sin el desmantelamiento del programa nuclear iraní y la retirada total del uranio enriquecido del país.
Por su parte, la embajada iraní en India respondió públicamente a las declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio afirmando que el desarrollo nuclear pacífico es un “derecho inalienable” de Irán y que el país no renunciará a ese principio.
El alivio económico que busca Teherán
Uno de los incentivos centrales para Irán es el alivio económico. El borrador prevé que Estados Unidos permita nuevamente la venta de petróleo iraní mediante exenciones parciales de sanciones, mientras se negocia un eventual levantamiento más amplio de restricciones financieras.
También se discutiría el desbloqueo gradual de fondos iraníes congelados en el exterior. Sin embargo, funcionarios estadounidenses aclararon que cualquier alivio permanente dependerá de verificaciones concretas sobre el cumplimiento iraní en materia nuclear.
Washington considera que la profunda crisis económica iraní puede empujar a Teherán a aceptar concesiones más amplias. Según Axios, asesores de Trump sostienen que el presidente estaría dispuesto incluso a avanzar hacia una normalización económica con Irán si el régimen abandona definitivamente sus ambiciones nucleares militares.
¿Qué señala el acuerdo sobre Israel y Hezbolá en Líbano?
Otro componente delicado del posible acuerdo es el frente libanés. El borrador incluiría el fin de la guerra entre Israel y Hezbolá, el grupo chiita respaldado por Irán. Es una de las principales exigencias de Teherán.
Esa cláusula generó preocupación en el Gobierno israelí. El primer ministro Benjamin Netanyahu habló telefónicamente con Donald Trump el sábado para manifestar sus reservas sobre el acuerdo y enfatizar que Israel mantendrá su “libertad de acción” frente a amenazas en Líbano.
Reuters informó que Trump respaldó ese principio durante la conversación, mientras funcionarios estadounidenses aclararon que el eventual entendimiento no impediría que Israel actúe si considera que Hezbolá intenta rearmarse o lanzar nuevos ataques.
En Israel también surgieron cuestionamientos internos. El dirigente opositor Benny Gantz advirtió que aceptar un alto el fuego en Líbano como parte de un acuerdo con Irán sería un “error estratégico”. Mientras tanto, el Gobierno israelí mantiene una postura de cautela y seguimiento de las negociaciones.
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Un acuerdo aún frágil
Pese al optimismo mostrado por Washington, las fuentes coinciden en que el acuerdo todavía no está cerrado y podría fracasar en cualquier momento. Las diferencias sobre el futuro del programa nuclear iraní, los mecanismos de verificación y el alcance del levantamiento de sanciones siguen siendo obstáculos centrales.
Marco Rubio reconoció este domingo que hubo “avances significativos, aunque no definitivos”, mientras Trump afirmó que los aspectos finales continúan siendo negociados.
El borrador también contempla que las fuerzas militares estadounidenses desplegadas recientemente en la región permanezcan allí durante el período inicial de 60 días y solo se retiren si se alcanza un acuerdo definitivo verificable.
Por ahora, el posible entendimiento aparece más como una tregua estratégica que como un acuerdo de paz permanente. Sin embargo, su concreción podría reducir de forma inmediata el riesgo de una guerra regional más amplia y aliviar las tensiones sobre el mercado energético mundial.
Las negociaciones fueron impulsadas por una intensa mediación regional encabezada por Pakistán. El jefe del ejército paquistaní, Asim Munir, viajó a Teherán durante varios días para intentar cerrar el acuerdo.
Además, Trump mantuvo conversaciones con líderes de Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Turquía y Pakistán, quienes respaldaron la iniciativa diplomática, según Axios.
La participación de estos países refleja la preocupación regional por una expansión del conflicto y por las consecuencias económicas derivadas del cierre de Ormuz y de la inestabilidad energética.
Con Reuters, AP y medios locales










