
El director de Starbucks en Corea del Sur fue separado de su cargo tras la polémica generada por el lanzamiento de una línea de vasos reutilizables el 18 de mayo, cuando se conmemoraban 46 años del sangriento levantamiento prodemocrático de 1980.
Lo que empezó como una campaña publicitaria terminó con despidos, reducción en ventas y un golpe reputacional que luce difícil de superar.
“Personalmente, no creo que vuelva a ir a Starbucks”, sentenció Kim Min-Chan, un surcoreano de 20 años que se declaró asiduo consumidor de la cadena de cafeterías más grande del mundo, con sede principal en Seattle, Estados Unidos.
Este martes 26 de mayo, el operador de Starbucks en Corea del Sur, Shinsegae, reconoció ha sufrido una caída «muy significativa» en sus ventas tras una campaña publicitaria que evocaba la brutal represión militar de 1980 contra el Levantamiento de Gwangju.
También ofreció una disculpa pública: «Asumo toda la responsabilidad. Es mi culpa», declaró Chung Yong-jin, presidente del conglomerado.
En rueda de prensa, pidió a la población que no desahogara su ira contra los empleados y el personal de atención al público.
Me tomo muy en serio que la publicidad inapropiada de Starbucks Corea haya herido e indignado a muchas personas
Días antes, recordó el funcionario, Son Jung-hyun había sido destituido de su cargo como director de Starbucks Corea del Sur debido a esta controversia.
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Una campaña desafortunada que generó una ola de indignación
Starbucks utilizó la expresión «Día del Tanque» para promocionar una serie de vasos de café conocidos como «Tank tumblers» el 18 de mayo, cuando se cumplió el aniversario número 46 del sangriento levantamiento.
La denominación generó críticas generalizadas, ya que evocaba los vehículos militares utilizados para reprimir a los manifestantes en una campaña militar de diez días que, según cifras oficiales, dejó 165 civiles muertos, 65 desaparecidos y otros 376 fallecidos luego a causa de las heridas.
El presidente Lee Jae Myung, quien asistió a las conmemoraciones del aniversario, condenó en su momento el movimiento empresarial, afirmando que había sido una burla a las víctimas.
«Me indigna esta conducta inhumana y vergonzosa, una maniobra oportunista que niega los valores de la comunidad surcoreana, los derechos humanos fundamentales y la democracia», escribió el mandatario en X.
La compañía dijo haber abierto una investigación interna para determinar si hubo premeditación o mala conducta intencional por parte de la gerencia o los empleados, ya que el equipo de comercio electrónico organizó la campaña y recibió la aprobación final de los líderes de equipo y ejecutivos, según informó un portavoz.
Starbucks es la cadena líder de alimentos y bebidas en Corea del Sur en términos del número estimado de clientes en los seis meses previos a febrero, según la empresa de datos WISEAPP.
Shinsegae opera Starbucks Corea a través de SCK Company, propiedad en un 67,5% de E-Mart -filial de Shinsegae- y en un 32,5% del fondo soberano de Singapur, GIC, según un informe de la compañía.
Con Reuters y AFP










